Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
No Todo es Democracia
Eduardo García Gaspar
21 mayo 2002
Sección: LIBERTAD POLITICA, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Con frecuencia me encuentro con un grave error.

Más veces de las que debiera, uno oye a personas definiendo a la democracia como el respeto al voto popular, de manera que se haga lo que la mayoría piensa. Desde luego, eso es erróneo.

El voto popular debe respetarse, por ejemplo, para la elección de gobernantes y algunas otras cosas por el estilo. Pero la democracia es bastante más que elecciones en las que la mayoría selecciona a sus gobernantes.

La democracia es una forma de gobierno de poderes diversificados, cuyo objetivo es limitar las posibilidades de abuso del poder en el tiempo, mediante cambios pacíficos de gobierno, en el espacio, por medio del federalismo y en las funciones, por medio de los tres poderes famosos.

Además, seamos francos, la voluntad de la mayoría no es garantía alguna de tener aciertos. En muchas elecciones se ha visto que los gobernantes elegidos no son precisamente los mejores.

Vea usted el panorama de Menem en Argentina ahora, por ejemplo. O vea algo más turbador en el caso de Irak y la formación de un nuevo gobierno.

Si acaso se dejara todo en manos del voto mayoritario sería una posibilidad real el terminar de nuevo con un régimen represivo. Vayamos a un ejemplo extremo para dejar esto claro.

Supongamos que la mayoría de los habitantes de un país elige un sistema de gobierno totalitario, donde no hay divisiones de poderes y ya no habrá elecciones.

O pensemos en la posibilidad de que en un referéndum la mayoría de la población vote a favor de no permitir religiones diferentes a la mayoritaria. Todo esto es posible que suceda en una elección pública.

A lo que voy es a concluir que no todo está sujeto al voto de la mayoría.

Primero, porque eso no es salvaguardia de nada. La mayoría de la población puede cometer errores. No tiene ella el don de la sabiduría perfecta.

Segundo, porque sencillamente hay valores absolutos que no están sujetos a votación popular.

Tercero, porque la realidad cobra su factura cuando se vota contra ella.

Vamos a algunos ejemplos. La elección de una persona a un puesto popular no es una indicación inequívoca de que ella es la mejor opción, de lo que como dije hay ejemplos múltiples.

Igualmente, valores como el respeto a la libertad individual no están sujetos a la opinión pública. Por ejemplo, no se puede aprobar por mayoría que las personas pertenezcan a una cierta religión.

También, es absurdo que se aprueben medidas que ignoran la realidad, como los decretos de controles de precios, pues tarde o temprano la realidad se impone con efectos inesperados.

Puesto de otra manera, el creer que la democracia es hacer lo que la mayoría mande es un error serio.

De hecho, la democracia es más el respeto a las minorías que la voluntad de las mayorías. La democracia es uno de los pilares del liberalismo y que reclama un gobierno de poderes acotados, donde el ciudadano viva tranquilo sin sentirse amenazado ante la posibilidad de que el gobernante le quite sus propiedades o lastime a su persona.

Más aún, el la democracia se valora la iniciativa personal más que la sumisión a las inclinaciones de la mayoría.

En una democracia, por definición, hay libertad de prensa y de expresión, así sea para hablar de cosas contrarias a la democracia. Y desde luego, si se es libre para elegir gobernantes y hay libertad de expresión, resultaría ilógico que no existiera libertad de iniciativa económica para trabajar y fundar empresas.

Esas libertades no están sujetas a votación, así sea mayoritaria. No son renunciables. Ellas son el corazón y la razón de la democracia. Lo que nos lleva a otra consideración, que es simple.

La democracia no es más que un instrumento de la libertad, por lo que el verdadero valor a defender es la libertad y no la democracia.

Mucho menos si ella es erróneamente entendida como el hacer lo que las mayorías digan. Ahora bien, la equivocación de conceptos es natural, pues para México la democracia es algo demasiado nuevo que lleva algo más de un par de años.

La mayor parte de nuestras vidas hemos vivido bajo sistemas no democráticos y ahora estamos empezando a aprender lo que ella es.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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