Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Perdidos en el Cartapacio
Eduardo García Gaspar
18 junio 2002
Sección: LIBERTAD ECONOMICA, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


La cuestión de los impuestos en la industria editorial ha sido un buen tema de la política mexicana,, tratado más emocionalmente que con inteligencia.

Es una discusión que se ha perdido entre papeles y que ha omitido el punto central yendo a posiciones personales. Y, peor aún, oscurecida por las supuestas contribuciones de algunos nuestros intelectuales.

Desnudo el tema, es el de poner o no a la industria editorial en una posición ventajosa en el terreno fiscal. Así de sencillo. La cuestión es si ella debe o no recibir tratamientos impositivos que sean preferentes. Eso es todo.

Desde luego, la reacción más pueril es la de quienes creen que sin ese tratamiento fiscal favorecedor, la cultura del país se cae, como si los impuestos fueran la causa de la educación y la afición por la lectura.

Puede usted regalar libros para leer, como de hecho se hace en las bibliotecas públicas, que muy pocos acudirán a aprovechar esa oportunidad. No, nuestra falta de afición por la lectura no se explica con tratamientos fiscales.

Y esto, entre paréntesis, muestra la escasa habilidad analítica de varios de nuestros intelectuales que han hablado sobre el tema.

Peor aún, es la caja de Pandora que abren los tratamientos fiscales de excepción. Cuando alguna industria o sector logra tener esa posición de ventaja legal, es muy humano que en el resto de las actividades económicas se luche por lograr algo al menos igual.

Las personas van a encontrar todo género de razones para explicar que su actividad es de beneficio para alguna causa y que por eso merece ser promovida con situaciones de concesión especial.

Algunos lo lograrán, con el resultado de leyes que no son iguales para todos y una realidad artificial de precios. Es decir, esas excepciones legales producen mentiras sobre las que se toman decisiones necesariamente equivocadas.

La oportunidad de negocio ya no es la de satisfacer al mercado, sino la de satisfacer a los gobernantes para que otorguen ese privilegio legal. Los empresarios, los inversionistas y los consumidores viven así en un mercado artificial que tarde o temprano cambiará.

La cuestión funciona también al revés. Hay situaciones en las que los gobernantes deciden hacer lo contrario y castigar a cierto sector. Por ejemplo, la práctica común de imponer impuestos adicionales a ciertos artículos, como los definidos por alguien como de lujo, las bebidas alcohólicas, los cigarros y, desde luego, en México a los automóviles.

A esos artículos se les crean precios que son artificiales también, más altos de lo que deberían ser. El neto de esta situación es la creación de un mercado nacional alterado y adulterado, pues los precios de lo que usted compra poco tienen que ver con la realidad: la autoridad se ha metido a distorsionarlos.

Con los subsidios y privilegios fiscales, los precios de ciertos productos son más bajos de lo que deberían ser. Con castigos fiscales, los precios de otros artículos son más altos de lo que deberían ser.

Y en ese mercado mentiroso, las decisiones de inversión son más complicadas y de más riesgo que en un mercado de precios reales. Tome usted el campo y sus productos, beneficiarios de muchos privilegios y vea si es un sector que invite a la inversión.

O tome usted a la industria editorial y vea si ella es un éxito en un mercado que cada vez compra más libros y literatura. Un poco más complejo es ver el impacto ambiental de los impuestos a los autos nuevos: gracias a ese mayor costo a los carros nuevos hay un incentivo a los carros de segunda mano (por ejemplo, los de contrabando), que son los que más contaminan.

El tratamiento fiscal a la industria editorial la ha distorsionado. Querer regresarla a la realidad, desde luego, es muy complicado. A nadie le gusta salir del mundo ideal para enfrentarse a esa realidad.

Pero no hay otra posibilidad. La realidad tarde o temprano nos alcanza, igual que nos alcanzó con el avance económico mentiroso a la larga del proteccionismo o con las políticas irreales del populismo.

Es desafortunado que tantos de nuestros intelectuales contradigan el calificativo que se les ha dado y no cumplan con su misión de honestidad intelectual y de análisis objetivo.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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