Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Precios Eléctricos
Eduardo García Gaspar
23 septiembre 2002
Sección: ECONOMIA, Sección: Una Segunda Opinión
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El asunto de la reforma energética parece ser más bien el asunto de la reforma apática. Sin embargo, alrededor de ella ha surgido de nuevo un tema fascinante, del de los precios.

Elevaciones en el precio de la electricidad causa reacciones y reclamos que llaman a tener precios justos que muchos hacen equivalentes a precios subsidiados, artificialmente reducidos.

La más famosa expresión de este tema es el de “precios justos”, una idea que no ha sido definida, nadie entiende y que, por eso, todos usan creyendo que con pronunciar tan eminente expresión la razón le será dada.

Con frecuencia los medios repiten notas encabezadas con frases como “reclaman precios justos” y que hablan de innumerables temas, como el precio del pescado en Cuaresma, de la tortilla, del maíz, de la luz, de la tierra…

Siendo de espíritu un tanto curioso, lo primero que hay que hacer es dudar de que exista un precio justo que pueda ser definido en papel y emitido por un gobierno para que ese precio sea aplicable a todos los bienes y servicios.

Existen precios que todos los días se dan en nuestra vida, desde que compramos un kilo de toronjas hasta el precio del carro usado que vendemos anunciado en el periódico.

Sería muy difícil que alguien que no fuera yo me dijera cuál es el precio justo del carro que quiero vender. Ni siquiera el sabelotodo del gobierno puede hacerlo.

Por otro lado, debo confesar que para mí el precio justo de Mercedes Benz que me gustaría tener es del orden de los cincuenta mil pesos, no más… justicia de precios que la insensible de DaimlerChrysler se niega a darme.

Igualmente el precio que considero justo para cada uno de mis artículos es de algo como diez mil dólares, lo que la administración de cualquier, supongo, se niegue a darme.

Le digo, los precios existen en trillones de actos diarios en todo el mundo.

Ellos son parte de nuestras vidas cotidianas. Eso es fácil ver. Lo que es difícil de ver es el aspecto de justicia en los precios, cuando en toda compra y venta existen dos partes con intereses encontrados. El comprador quiere bajar el precio y el vendedor quiere subirlo. Ambos tienen razón al mismo tiempo.

Entonces la justicia en esa situación solamente puede resolverse por medio de acuerdos mutuos entre compradores y vendedores. No hay otra posibilidad teórica ni práctica.

Cuando ambas partes acuerdan un precio que consideran aceptable, debemos concluir que ése es el precio justo, el que a ambos convence con la suficiente fuerza como para que lleven a cabo el acto de compra y venta.

No puede aceptarse que un tercero entre al juego favoreciendo a una de las partes, lo que a todas luces es injusto y discriminatorio. Si el gobierno, por ejemplo, entra a la negociación para favorecer al comprador, comete un acto de injusticia contra el vendedor y viceversa.

Imagine usted que compra un auto y que la autoridad entra al juego elevando el precio del auto para favorecer al vendedor.

Eso sería igual de injusto que el hecho de que el gobierno entrara a la negociación haciendo que el vendedor bajara su precio para favorecer al comprador. La justicia en los precios, por tanto, viene dada por la libre aceptación del precio por ambas partes, lo que significa que ellas dos ven ventajas en la compra y venta.

De lo contrario, la compra y venta no se realizaría. Cuando yo vendí mi carro usado hace dos meses, el comprador y yo mismo nos beneficiamos. Yo preferí el dinero al carro y él prefirió el carro al dinero. Ambos salimos ganando. Por eso no creo que existan precios justos definidos de otra manera que la del mutuo acuerdo entre las partes.

En el caso de la electricidad en México, el asunto aplica así: hay un solo productor de luz y no se tiene la libertad de crear otros productores, por lo que existe una injusticia en contra del comprador quien no puede seleccionar a otro.

Peor aún, la autoridad entra como elefante en cristalería a favorecer, en apariencia, al comprador cobrándole en impuestos lo que no cobra en tarifas.

Sí, los precios de la electricidad en México son injustos, pero por otras razones, porque no hay otros proveedores y porque el gobierno se mete impidiendo tener acuerdos libres entre compradores y vendedores.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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