Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Punto Equivocado
Eduardo García Gaspar
21 junio 2002
Sección: PROSPERIDAD, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


No hace mucho, dos presidentes latinoamericanos fueron capturados sin saberlo haciendo comentarios entre ellos. Fueron los presidentes de México y de Brasil, quienes en Madrid hablaban sobre el éxito español de los últimos años, indudablemente mayor al de sus dos países.

Mencionaban que ello fue producido por las ayudas de la Comunidad Europea hacia España, es decir, en pocas palabras, fondos destinados a poner a España en el mismo nivel que el resto de los países europeos occidentales.

La conversación tuvo el valor de ser muy franca, pues los presidentes no sabían que estaban siendo grabados, que fue lo que ocasionó la noticia. Sin embargo, la noticia debió sea otra.

En lugar de reportar los medios que esos dos mandatarios habían sorprendidos por indiscretas cámaras, la noticia debió haber sido que dos mandatarios equivocan su análisis para el desarrollo.

Lo que en esencia hicieron esos dos presidentes fue colocar en la ayuda extranjera la clave del éxito español.

Puesto en otras palabras, lo que ellos dicen es que para desarrollarnos y solucionar los terribles problemas de la pobreza, dependemos de la ayuda internacional que recibamos. Es decir, a más ayuda mayor desarrollo.

Y éste es un punto equivocado por varias razones. La más obvia de esas razones es la irresponsabilidad que se produce en quien tiene que resolver el problema del progreso, pues él va a sentarse sin hacer nada a esperar ayuda de fuera y si no la recibe culpará a los demás de sus problemas.

Y si recibe ayuda pero no progresa, lo que hará es decir que la ayuda no ha sido suficiente. Creer que la clave del progreso es la ayuda que viene del exterior produce el síndrome de los brazos cruzados que nada hacen por sí mismos.

Otra razón es la de un análisis malo del problema. Si tomamos a los actuales países que consideramos desarrollados desde hace mucho tiempo, veremos que ellos no contaron con ayudas externas.

Ni Inglaterra ni EEUU, ni los escandinavos, ninguno de ellos recibió fondos preferentes de otros países para ayudar a su desarrollo. Su progreso fue originado desde dentro, fueron sucesos internos del país los que generaron ese desarrollo.

Lo que esos dos presidentes hicieron, por tanto, es erróneo y va a conducir a políticas equivocadas. Sentarse a reclamar ayudas externas no es precisamente la mejor manera de solucionar los problemas de la pobreza.

La pobreza tiene su origen en razones internas: algo se hizo en ciertos países que los condujo a situaciones actuales de altos niveles de vida.

Lo que nos lleva a otra conclusión: algo se hizo en otros países que los llevó a situaciones en las que predomina la miseria. La clave está en distinguir entre esas cosas, lo que hicieron los desarrollados y lo que hicieron los pobres.

Este camino de análisis es mucho más prometedor que el mencionado por esos dos presidentes y, desde luego, mucho menos fácil que el simple sentarse a reclamar ayuda internacional. Y esto merece una segunda opinión.

La ayuda internacional es, desde luego positiva y será de ayuda, no lo niego. Pero no es esa ayuda la solución de los problemas de los países pobres. Podrá usted dar a un solo país toda la ayuda externa que sea posible, que ese país no avanzará si dentro de él no se hacen cosas adicionales que son más importantes que la ayuda recibida.

Por ejemplo, tome usted a México en los sexenios de Echeverría y de López Portillo cuando nuestra nación recibió enormes cantidades de préstamos que no nos llevaron a otra cosa que a una inmensa crisis que aún estamos pagando, pues ella nos hizo perder la inercia de crecimiento de épocas anteriores.

Los gobiernos de esos sexenios, sin duda, equivocaron de cabo a rabo toda la política económica nacional, por no mencionar situaciones terribles de corrupción, proteccionismo e irresponsabilidad mayúscula.

No, la ayuda internacional no es el factor principal de desarrollo y, más aún, su efecto será negativo en caso de que dentro del país no se den ciertas circunstancias que son las reales causas del desarrollo.

Bueno, pues sólo quise dejar un punto claro. La ayuda internacional en sí misma no es la única causa de progreso y si llegamos a creerlo como esos dos presidentes, vamos a seguir cometiendo errores.

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