Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Resbalón Mexicano
Eduardo García Gaspar
25 junio 2002
Sección: ETICA, PROSPERIDAD, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en: ,


Fue hace un par de meses, si lo recuerdo bien, que fue reportada una noticia muy importante para nuestro país. Esa noticia fue el gran resbalón mexicano en cuanto a su competitividad.

Una institución llamada Institute for Management Development, o sea, algo como instituto para la administración del desarrollo hizo su estudio sobre competitividad entre diversos países.

No salimos bien en esto. Al año anterior habíamos ocupado una posición mala, la número 36 y en el nuevo estudio nos resbalamos para caer al lugar 41, arriba de Argentina y de Venezuela, pero por debajo de Brasil y de Chile.

Como todo estudio de este tipo, debe ser considerado indicativo, o sea, no es la verdad revelada pero sí es una luz echada sobre un problema.

El asunto es grave y la mitad de la solución del problema. La competitividad es una idea creada y que se refiere a capacidades nacionales para hacer las cosas bien y a bajos costos. Es una dimensión muy ligada a capacidad de generación de riqueza y reducción de índices de pobreza.

En fin, es una medición que interesa profundamente y que, por simple sentido común, puede examinarse para encontrar posibles vías de solución y mejora.

Si usted no tiene nada mejor que hacer ahora, quizá quiera acompañarme en estas posibles formas de elevar nuestra competitividad. Vayamos parte por parte.

Si somos las personas las que hacemos las cosas, resulta obvio que cuanto mejor preparados estemos más productividad habrá. O, dicho en latín, ceteris paribus, a mejor calidad de gente mayor competitividad (o sea, si todo lo demás permanece constante y soltar algo de latín ocasionalmente resulta en causar una buena impresión).

Aquí hay una cierta correlación entre el número de técnicos, ingenieros y científicos con la competitividad, a más de ellos mayor competitividad. Por tanto, la educación es una variable vital en el intento de elevar la productividad, aunque al parecer no cualquier educación, sino la relacionada con producción, investigación y desarrollo.

Hay otra variable en esto de la competitividad, Llamémosla infraestructura dura, es decir, en pocas palabras instalaciones, equipos, maquinaria y similares. Por ejemplo, vías de comunicación e instalaciones como aeropuertos, carreteras y, desde luego, disponibilidades y costos de electricidad, energéticos y similares.

A mejor infraestructura, mayor competitividad, lo que es más obvio que nada. Podemos concluir que, por tanto, necesitamos desarrollar esa infraestructura y mejorarla todo lo que se pueda.

Para esto son vitales las reformas estructurales de las que se viene hablando, como la de la electricidad, de los energéticos y similares. La gran discusión aquí es en el fondo si de ella se hace responsable sólo el gobierno o se abre esa estructura para aceptar la colaboración de otras entidades.

La respuesta, para mi es obvia, necesitamos abrir esas áreas pues resulta demasiado arriesgado que una sola entidad sea la responsable de todas ellas. En esa infraestructura dura están desde luego otras áreas como la salud, acerca de la que de nuevo, debe pensarse en la conveniencia de abrirla también, muy similar a lo que ya se hizo con las pensiones.

Sin esas aperturas, la competitividad no avanzará.

Hay otras variables como las políticas económicas, el manejo de las finanzas públicas y demás, pero lo que quiero hacer es enfatizar una que es muy etérea, la moral del país. Digo que el respeto a unas mínimas normas éticas está fuertemente correlacionado con la competitividad.

Visto de otra manera, la moral tiene la virtud de reducir los costos y con eso producir artículos más baratos, lo que es de beneficio para todos. Con bajos índices de robos, por ejemplo, las empresas y comercios no tendrían que gastar lo mismo en equipos de seguridad. Con alta confianza en el respeto a la moral y la ley, los gastos legales serían mucho menores.

Al final, en esta segunda opinión, he querido hacer una cosa.

Nuestra competitividad depende de las variables que todos conocemos, como educación, infraestructura, capital y demás. Yo sólo he querido introducir un elemento casi siempre descuidado, la moral, la ética, o como usted quiera llamarle.

La moralidad de una sociedad está correlacionada positivamente con su oportunidad de progreso.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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