Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
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Eduardo García Gaspar
20 diciembre 2002
Sección: PROSPERIDAD, Sección: Una Segunda Opinión
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Si de algo sirve, no estamos solos en nuestra parálisis política que pospone reformas importantes. Según la revista The Economist, la Unión Europea anda en las mismas.

Sus líderes se caracterizan por posponer las decisiones importantes. Por ejemplo, la decisión de privatizar la producción de energía europea, se acordó, será implantada hasta el año 2007.

El panorama mexicano pinta más o menos igual. No somos, por lo visto, países que flexiblemente se adaptan a los cambios que presentan las realidades. El riesgo de esa falta de flexibilidad es grande.

Por un lado, nos coloca en una posición de inferioridad frente a quienes sí se adaptan a los cambios, pues ellos progresarán más y se ampliará cualquier brecha que exista entre los países. Por el otro lado, la población sufrirá las consecuencias de ese menor progreso posible.

Todo por falta de voluntad política para enfrentar la oposición que todos los cambios producen. La opción no es la de cambiar o seguir como se está, sino cuándo realizar los cambios.

Y, mucho me temo, todo es una cuestión que mezcla una manera de pensar con la cancelación de privilegios de muchos grupos que se benefician indebidamente de la situación actual.

Por ejemplo, tome usted las prerrogativas de un sindicato cualquiera, como el de la electricidad en México, y dígame si no sería lógico esperar las más violentas manifestaciones de protestas al siquiera sugerir retirarles la más pequeña de sus prestaciones.

Lo mismo sucedería en Francia con los agricultores beneficiados con amplios subsidios, los que con cualquier pretexto llegan a París con sus tractores exigiendo mantener los beneficios de los que gozan.

Usted quizá recuerde esa maravillosa tontería económica que pusieron en Francia para remediar su alto desempleo, el recortar la semana laboral unas horas para forzar la contratación de más personal, lo que elevará los costos de las empresas.

Si recortando el tiempo de trabajo se remediara el desempleo, ya todos estarían con legislaciones laborales con semanas de veinte horas.

Pero el punto es claro, los privilegios que ciertos grupos lograron en el pasado, debido principalmente a políticas económicas de escaso fundamento, no van a ser retirados sin altos costos políticos e incluso violencia callejera.

Sindicatos y agrupaciones que viven de favores gubernamentales van a gritar y actuar en contra de todo lo que les afecte.

El natural que eso suceda y debemos esperarlo. Fácil es conceder favores y privilegios, mucho más difícil es retirar siquiera una fracción de ellos. Son una especie de anclas en el pasado que requieren una habilidad política fuera de serie.

Igual de lógico es esperar que las medidas realmente importantes y necesarias sean las que más tiempo tarden en ser implantadas, como lo que está sucediendo en la Unión Europea y en México. Lo que es realmente vital para el país va a ser dejado de lado, pospuesto a plazos demasiado largos.

La disyuntiva realista se da, pues, en dos direcciones cuyos efectos netos son en extremo difíciles de prever. Si las medidas de reformas de cambio se realizan en muy corto tiempo, como es ideal pensarlo, eso corre el riesgo de crear condiciones contrarias a esos cambios, sean violencia extrema o elección de partidos políticos populistas que empeoren la situación.

Si las medidas de cambio se realizan en plazos más largos, quizá eso signifique un menor riesgo de reacciones adversas, pero cada nación sufrirá efectos de pérdida de competitividad, como ya ha sucedido en México y en Francia.

¿Qué hacer? No tengo una respuesta, pero sí tengo una sugerencia. Los cambios y reformas deben hacerse con el menor riesgo de protestas.

Las habrá y serán fuertes, pero el secreto es que sean temporales. La clave parece estar en la habilidad política de los gobernantes. Necesitamos de políticos que sean excepcionales, que tengan una visión clara.

Y, por otro lado, necesitamos una opinión pública más basada en las virtudes de la independencia personal que en la costumbre de vivir del presupuesto oficial. ¿Puede lograrse eso? Sinceramente creo que sí. Ha sido logrado en otras partes, como Nueva Zelanda. No veo razones por las que no pueda ser logrado aquí.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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