Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Sin Necesidad de Votar
Eduardo García Gaspar
23 diciembre 2002
Sección: POLITICA, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Una de las partes desagradables de nuestra democracia la estamos viviendo con tal intensidad que no nos damos cuenta de ella. Es seguro que veamos los hechos, pero no es probable que percibamos el fondo.

Uno de esos hechos, el mayor hasta la fecha, fue la invasión del congreso. Pero ha habido muchos más, como el cierre de la carretera del DF a Cuernavaca, los machetes de Atenco, las protestas de El Barzón y muchas más, de atención local o nacional.

En todos esos hechos hay una violación abierta de la ley y una promesa incumplida para castigar a los culpables.

Los hechos tienen una gama amplia de acciones, desde la protesta tonta e ilegal para frenar la apertura de un negocio en el centro de Oaxaca, hasta la entrada de caballos a la cámara de diputados, pasado por la exhibición de armas blancas y el uso de máscaras.

Toda una variedad de acciones que tienen en común eso, la violación de la ley y el no aplicar castigos a los culpables.

Pero hay otro común denominador en esos actos. Ese común denominador adicional es la presión a la autoridad legal, tanta presión que cada uno de esos actos es un chantaje abierto y descarado.

Dentro de una democracia los ciudadanos votan para elegir a sus gobernantes, el poder se encuentra dividido política y territorialmente, de manera que los abusos potenciales de autoridad son severamente limitados.

Con medios independientes, el poder se fragmenta aún más y a ello colabora una multitud de organizaciones que distribuyen el poder más o menos homogéneamente. Eso sucede en una democracia.

Pero dentro de la nuestra, que está en sus primeros meses de vida, aún existen personas atrasadas y retardadas que viven de acuerdo al viejo sistema político autoritario.

Esas personas son todas esas organizaciones e individuos que aún tienen en su mente el modo antiguo de actuar y que es el de chantajear a la autoridad para ganar privilegios a su favor. Eso sucedía antes del nacimiento de nuestra democracia y era la manera natural de vivir.

Lo que sucede ahora es que esas acciones violentas e ilegales son visibles, antes no lo eran. Es decir, la forma de negociar de quienes chantajean a la autoridad era el modo tradicional mexicano, el que obviamente aún se usa porque hay personas que no saben hacer otra cosa.

Digamos que viven en el pasado y creen que el país no ha cambiado.

Aceptemos que las cosas más difíciles de cambiar son las costumbres y las formas de pensar. El cambio mexicano es notable, pero no es sencillo de acomodar ese cambio a las mentes retrasadas de esas personas. La situación empeora por la aparente cobardía de la autoridad para aplicar la ley, lo que es su responsabilidad esencial.

Esta cobardía es otra forma de retraso mental, pues antes la costumbre era ésa precisamente, la de no aplicar la ley y hacer de la vida política una serie de presiones provenientes de diferentes grupos, al margen de la ley, que eran atendidas y negociadas en privado la inmensa mayoría de las veces.

En esta democracia naciente, por tanto, tenemos una parte que es sumamente desagradable y que puede mandar todo al traste.

Me refiero a la existencia de personas que aún creen que el voto ciudadano no existe y que la única manera de actuar es por la vía de la presión con chantaje ante una autoridad que por su propia fragilidad estimula esa manera de negociar cada vez que la ley deja de aplicarse.

Son personas que todavía creen que el voto ciudadano no es suficiente o peor aún, piensan que ese voto les puede dañar.

En el fondo, pienso, tenemos una situación que en buena parte puede ser explicada por un choque de culturas entre quienes actúan como si estuvieran en el pasado y quienes tienen la vista puesta en el futuro.

Es paradójico que en México quienes han visto hacia delante son los ciudadanos comunes y corrientes y que quienes aún permanecen dentro de los moldes antiguos son una buena parte de los gobernantes y organizaciones políticas. Son, quizá, estas acciones los dolores del parto democrático mexicano.

Y durarán hasta que vayan cayendo poco a poco las mentes atrasadas, hechas a la usanza vieja y de anticuado cuño, quienes aún creen en invadir instalaciones, detener tránsito y usar amenazas de violencia. Una punta de imbéciles que siendo retrasados causan ellos mismos retraso en México.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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