Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Soberanía no es Progreso
Eduardo García Gaspar
25 septiembre 2002
Sección: NACIONALISMO, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Son éstas buenas fechas para echarle un ojo a las cuestiones de soberanía e independencia, asuntos en los que, por lo visto, existe una buena confusión.

Y como la economía no es más que una de las aplicaciones del sentido común, permítame empezar por el caso del hogar de una persona como usted y como yo.

En esa casa existirá independencia conforme se tenga ingreso. A más ingreso, más independencia. El ingreso de la casa es lo que hace que los miembros del hogar puedan hacer lo que deseen.

Podrán salir a cenar, o hacer algo de más importancia, como estudiar en una buena universidad. Si llegan épocas malas, sus ahorros servirán de colchón que amortigüe la falta de ingresos.

En pocas palabras, es el ingreso el que produjo la independencia de esa casa. El ingreso es el que hace posible esa libertad y esa independencia de acciones y decisiones, incluso para quizá irse a un largo viaje de vacaciones a Europa, si se desea, o comprar mejor ropa para los hijos, una mejor televisión, o hacer inversiones mayores para prever el retiro.

Pero esa casa no es autónoma, pues depende de muchas otras personas.

No se harán en esa casa los zapatos que sus miembros necesitan, si es que comprarlos fuera es más barato. Tampoco esa familia fabricará sus carros, ni sus televisores, ni sus computadoras. Para cosas como ésas ella tiene a proveedores, varios, entre los que alguno es seleccionado. A veces hará pizza, a veces la pedirá por teléfono.

El ingreso de la familia posiblemente se deriva del trabajo del padre y de la madre, uno trabaja en alguna planta como ingeniero y la otra es contadora en un banco. Las naciones tienen una lección que aprender aquí.

Pueden ser independientes, exitosas, vivir bien y crear condiciones de bienestar para sus habitantes. No necesitan hacer todo lo que en el país se necesita, lo que fue el error del proteccionismo mexicano de los años cincuenta en adelante hasta la apertura.

No necesitan hacer internamente lo que por fuera se puede comprar más barato. Pueden dedicarse, en sus industrias a hacer cosas en las que puedan tener una ventaja relativa contra otros, pueden crear condiciones para que los ciudadanos se valgan por sí mismos.

A lo que voy es que no hay que confundir soberanía e independencia con progreso y éxito, lo que obviamente es un error que cometemos.

Que el gobierno quiera ser el único generador de electricidad o productor de petróleo es igual de tonto que el padre de familia, un abogado, que decide ser el único proveedor de comida y para eso siembra hortalizas en el jardín y pone unas vacas junto.

Se pasa el tiempo cuidando a las vacas, a las plantas y descuida su labor de padre de familia y el trabajo que le produce ingresos.

Querer producir, internamente, todo lo que un país necesita es literalmente imposible y, si se intenta, su resultado será una situación peor que la original.

Ni una familia, ni un país pueden cerrarse al exterior. La familia compra lo que le conviene cuando le conviene y un país debe hacer lo mismo, en otra escala, pero lo mismo.

Claro, para salir de compras la familia debe generar dinero por la venta de los servicios de sus miembros. Igual un país que quiere importar, debe vender al exterior. Si no hay posibilidad de cerrarse al exterior en las familias, tampoco lo hay en las ciudades, en los estados, ni en los países.

Por eso es que el hablar de soberanía como equivalente de evitar la dependencia de productos del exterior es una confusión mental soberana. No se puede ser independiente en el sentido de vivir aislado, pero sí se puede ser exitoso y progresar.

De hecho, el intento por ser autárquico es una recta segura para ser pobre, menos exitoso y progresar menos que quien no tiene esa intención y se dedica a trabajar bien, creando cosas de valor para los demás, donde sea que ellos estén.

Por eso, hablar de soberanía eléctrica o de soberanía energética en la realidad produce lo contrario de lo que persigue, más pobreza y menos progreso.

Tener empresas petroleras holandesas o compañías eléctricas españolas, puede ser el camino a la verdadera independencia. Esa independencia se logra con un país económicamente exitoso, igual que con una familia económicamente exitosa.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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