Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Tiempos Para la Justicia
Eduardo García Gaspar
21 enero 2002
Sección: CRIMEN, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


La noticia sobre los fondos de PEMEX desviados, por unos mil millones de pesos, tiene sus buenas posibilidades de análisis.

No a nivel de los detalles de los caminos que siguieron esos fondos, ni de los responsables de realizarlos. Con eso se pierde la visión del bosque.

Una segunda opinión no le cae mal al tema. Por principio de cuentas, la noticia no sorprende en sí misma.

Ésa y otras conductas indebidas sin duda se han realizado dentro de nuestros gobiernos y sus organismos. Lo que sorprende es el hecho de que sean hechos públicos actos delictivos. La mala conducta es sabida, su publicación sí sorprende.

Y es aquí cuando entra en juego la eterna variable de la política mexicana, la de los tiempos. Si hay alguna consideración invariable en nuestros políticos es ésa, la de los momentos y los tiempos, la preocupación por hacer lo que sea, pero siempre en el momento correcto.

Siendo ése el criterio, desde luego, lo primero que se considera es lo que ha sucedido y lo que está por acontecer. Lo sucedido es la Reforma Fiscal, y así puede interpretarse la investigación en PEMEX como una venganza contra el PRI por su papel en ella.

Lo que viene es el asunto de las elecciones internas del PRI y esa investigación puede interpretarse como acciones que desequilibren al partido, especialmente después de mostrar una fortaleza creciente.

Desde luego, está la enemistad lógica entre partidos políticos, más sangrienta cuanto más reciente es la democracia. Toda, absolutamente toda acción gubernamental del partido en el poder va a ser interpretada por los partidos contrarios como ataques a ellos y todo lo malo que le suceda al partido en el poder será visto con enorme beneplácito por los otros partidos.

Así es la política y poco hay que hacer que aceptarlo como una realidad, con la esperanza real de que esas actitudes disminuyan en volumen siquiera algo. Esa obsesión con los tiempos presenta una situación por demás curiosa.

¿Tiene la justicia sus tiempos?

Si alguien comete un acto ilegal y la autoridad lo sabe, surge la pregunta de si la justicia debe o no debe esperar a adecuarse a los momentos oportunos para ser aplicada. La respuesta más razonable es un no muy claro. Los delitos y los actos ilícitos no pueden esperar tiempos mejores, adecuados a su aplicación por motivos políticos.

Si la justicia tuviera que esperar tiempos políticamente correctos, se daría una distorsión mayúscula. Los ciudadanos comunes serían juzgados sin consideraciones políticas, simplemente porque no son políticos.

Pero los políticos estarían sujetos a otra práctica, la de esperar a que los tiempos políticos sean los adecuados, sin importar su delito.

Eso es precisamente lo que ha sucedido en nuestro país. Si usted es un servidos público y resulta sospechoso de una acción ilegal, usted va a poder alegar razones no pertinentes a su investigación judicial, como el ser un ataque de sus enemigos, ser una cacería de brujas, un ataque por sus críticas, un complot de sus enemigos y lo que se le ocurra.

Pero si usted es un ciudadano común, nada de eso, su proceso legal seguirá sin esas consideraciones ajenas a sus actos.

Esta situación crea una condición real, la de fomentar las acciones indebidas dentro del gobierno, simplemente porque al ser un político, la persona tiene más armas para salir adelante, sin castigo alguno. La consecuencia son menos políticos castigados y cuando la probabilidad de castigo es menor se eleva la probabilidad de acciones ilegales.

No es complicado el asunto. Y, más aún, ya que las penas de acciones como las de los desvíos en PEMEX son en verdad serias, la probabilidad de aplicar las sanciones es bajísima.

Si el PRI, hasta donde yo sé, es culpable de recibir fondos ilegales de ese calibre, la pena será perder su registro. Ahora, piense usted en las probabilidades de que en realidad suceda eso. Son nulas.

Sea lo que sea, esta segunda opinión ha abierto una noción rara vez mencionada, la prioridad de los tiempos sobre la justicia.. y eso es un error, una razón de menores posibilidades de desarrollo. Si nos preguntásemos por qué no hemos avanzado como país, aquí está una de las causas, nuestro desprecio por la justicia.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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