Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Un Escudo Del Gobernante
Eduardo García Gaspar
27 agosto 2002
Sección: POLITICA, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


La democracia, como ya dije en un artículo anterior es mucho menos bella viviendo con ella que viéndola de lejos.

Cuando no se vive con ella parece una artista de cine, como una Michelle Pfeiffer o una Gwyneth Paltrow, con las que uno babea. Pero cuando ella, la democracia, ya está en casa, se descubren sus buenos defectos y ya no es una cuestión de admiración, sino de saberle sus mañas.

Y de eso se trata este artículo, de una de las mañas de la democracia.

La del gobernante que se escuda tras una de las excusas de mejor apariencia democrática, la del referéndum. Para esto, permítame aclarar un par de ideas antes de entrar en materia.

La democracia, en pocas palabras, es un mecanismo que evita el abuso del poder rompiéndolo en partes. Para romperlo el poder es dividido en el espacio, con el federalismo.

También es roto en el tiempo, con las elecciones. Y en su aplicación, el poder es dividido con la separación del legislativo, ejecutivo y judicial.

De esta manera, se evita esa posibilidad de abusos de poder y se hace posible el cambio de un gobierno a otro como parte normal de la vida… sin armas de por medio. La democracia ofrece eso, pero no nos garantiza que algunos tontos o mal intencionados suban al poder, lo que sucede más frecuentemente de lo que quisiéramos.

Exploremos esto un poco más a fondo. Cuando llegan al poder personas no muy inteligentes o perversas, la democracia brilla porque hace menos posible que ellas hagan tonterías o que abusen de su poder.

Así de sencillo, la democracia es como un seguro contra tonterías y abusos que funciona razonablemente bien.

Es probable que dentro de una democracia surjan ocasiones en las que sea necesaria la intervención directa de los ciudadanos, por la razón que sea. Recordemos que lo que tenemos es una democracia representativa, es decir, que lo que hacemos los ciudadanos es elegir a representantes para que ellos se encarguen de los asuntos de gobierno.

En una democracia directa eso no sucede, sino que son los ciudadanos mismos los que negocian entre sí y votan en cada asunto.

Es obvio que sería imposible con el tamaño de nuestra población que tuviéramos una democracia directa en la que a cada rato tuviéramos que reunirnos todos los ciudadanos a discutir y a votar. No sería eficiente hacerlo.

Pero es posible que de manera excepcional eso pudiera necesitarse, por ejemplo con una votación acerca de permitir o no la reelección presidencial, o cualquier otra decisión fundamental en serio. A lo que le tengo pavor es al uso extendido del referéndum.

Y es que hacer eso es una gran excusa del gobernante miedoso a tomar decisiones, quien prefiere llevar el asunto a los ciudadanos excusándose en el argumento de que la votación salió así.

Con un referéndum el gobernante se deshace de su responsabilidad de negociar, de descubrir formas diferentes de hacer las cosas, de encontrar caminos. Porque en un referéndum, esa posibilidad de negociar o de encontrar caminos diferentes, no existe.

Allí se vota sí o no, sin términos medios y dependiendo en mucho del abstencionismo, así como de la forma en la que el voto sea solicitado. No necesariamente el voto va a representar el verdadero sentir de la población, ni puede considerarse al resultado como la verdad revelada.

En otras palabras, le aconsejo sospechar mucho de los gobernantes que proponen realizar algún referéndum en situaciones que no son excepcionales y permiten un resultado claro.

Si la reelección presidencial fuera considerada, no vería yo mal un referéndum fundado en una comunicación muy clara. Pero imagine usted un referéndum que pida votos acerca de si el salario mínimo debe o no ser elevado anualmente al doble de la inflación. Los resultados son previsibles para ese referéndum de ejemplo.

Lo que no sería tan visible para todos es que de subir el salario así, México entraría en una crisis económica que lastimaría especialmente a los asalariados de bajos ingresos.

El referéndum es muy atractivo en teoría, pero para usarlo hay que hacerlo con extremo cuidado y nunca como una excusa muy bonita del gobernante que no quiere responsabilizarse y que no hace su trabajo.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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