Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Un Milagro en Estonia
Eduardo García Gaspar
10 octubre 2002
Sección: Sección: Una Segunda Opinión, SOCIALISMO
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Pude conseguir un discurso de Mart Laar, ex primer ministro de Estonia, dado este año. De ese discurso, le presento la siguiente información.

Estonia es este año, de acuerdo con el Index of Economic Freedom, el país europeo de más libre economía. Diez años antes era uno de los menos libres.

La ocupación soviética dejó a este país en ruinas, según Laar. Tiendas vacías, inflación de mil por ciento anual y de diez mil por ciento en gasolinas. Todo ha cambiado en diez años.

Explica Laar qué es lo que hicieron para realizar ese cambio y da las siguientes sugerencias.

Primero, atender a la política y después a la economía. No hay que olvidar la importancia de una constitución, de legislación democrática y de elecciones libres. El país tiene que estar bajo el imperio de la ley. Las buenas intenciones no son sustituto de la legalidad.

Sencillamente no puede haber economía de mercado ni democracia si no existen leyes, derechos claros de propiedad y un sistema de aplicación de justicia que funcione.

La segunda sugerencia, dice él, se resume en un eslogan de Nike, “just do it”. Hazlo con decisión, adoptando las reformas necesarias a pesar de los dolores de corto plazo que eso cause. Sin esfuerzo no puede haber recompensa.

La tercera sugerencia es de más fondo. Dice que hay que hacer un cambio en las mentes de las personas. En la época del socialismo, las personas no pensaban por ellas mismas, se acostumbraron a no tomar decisiones, ni a correr riesgos.

El socialismo creó hábitos de dependencia en el gobierno. Es importante que las personas recuperen su energía, que ellas mismas se fuercen a tomar decisiones, a que se valgan por sí mismas y aceptar responsabilidades personales.

Estonia abolió en 1992 los impuestos y tarifas de importación. Las empresas locales se enfrentaron a dos opciones, o cerraban o competían con las empresas extranjeras.

Muchas de ellas decidieron competir. Quitaron subsidios, préstamos preferentes, ayudas. Y establecieron muy claramente la idea de que el que trabaja gana más. Se hizo una reforma fiscal radical.

Se estableció un impuesto parejo, de tasa única, que es más sencillo de cobrar y con el que ganaron todos, menos los fiscalistas. Las empresas no pagan impuestos por utilidades reinvertidas en el país. Se tomaron medidas para adoptar las últimas tecnologías, confiando más en el comercio que en la ayuda internacional.

Los cambios, dice Laar, no producen popularidad entre la gente. Los gobiernos que implantan esos cambios pueden perder elecciones. “Pero eso no importa. Es más importante que el país cambie”, dice Laar.

Las ideas del ex primer ministro de 41 años son una buena fuente de inspiración para México. La lección inicial es que sí se pueden realizar cambios pero que los cambios son difíciles y no suelen ser bien recibidos por los ciudadanos.

Creo que es obvia la dificultad de convencer a las personas de cambiar para aceptar que ellas tienen responsabilidades personales y que ya no se pueden sentar a esperar ayuda gubernamental como siempre lo habían hecho. La otra lección me parece valiosa, me refiero a la de dar a la política la primera de las prioridades.

Laar se refiere a hacer del respeto a la ley el valor más grande del gobierno, lo que es sin duda legitimidad de la autoridad. Debe funcionar la policía, los tribunales, los derechos de propiedad, la aplicación de la ley, las elecciones de gobierno y demás.

La economía viene después de la política, que es lo contrario de lo que hizo Salinas en México, quien fijó su atención principalmente en medidas económicas y no tanto en las políticas. En fin, creo que resulta muy interesante saber que sí se pueden hacer las cosas para hacer libre a un país y que resulta lógico pensar que no es fácil la tarea.

México, a la luz de esto, está en el momento de los cambios y los síntomas están a la luz de todos. La oposición a reformas básicas, las reacciones sindicales y la partidización de los problemas nacionales indican para mí dos cosas.

Una es la reacción de los viejos ante el cambio y la otra es la carencia de voluntad política clara y fuerte en el gobierno mexicano. Los datos que tomé vienen de la Heritage Foundation y fueron publicados recientemente.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.



2 Comentarios en “Un Milagro en Estonia”
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