Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Un Perro Fuera de la Caja
Eduardo García Gaspar
28 octubre 2002
Sección: Sección: Una Segunda Opinión, Y FABULAS E HISTORIAS
Catalogado en:


Cuentan que un perro se perdió en una selva africana. Cómo ese perro fue a parar a la selva es otra historia, dicen, aún más extraña.

Dadas las necesidades de todo ser vivo, el perro, que era un pequeño chihuahua, buscó de inmediato alimento. Y así, sin graves problemas pasaron varios días.

El animalito se protegía de los carnívoros depredadores que rondan por esos lugares, escondiéndose entre las plantas y matorrales.

Todo iba bien hasta que un cierto día, en una pradera, al descubierto, sin ningún lugar en el que esconderse, el perro vio acercarse a una negra pantera, la que de seguro se lo comería. Echando a andar la imaginación, el perro utilizó la técnica del pescuezo.

Por si el lector ignora cuál es esa técnica del pescuezo, se aclara que ella consiste en enfrentar los problemas estirando el cuello, viendo alrededor de uno para encontrar objetos que puedan resolver el problema.

Esta técnica se aplica constantemente para resolver el problema de abrir refrescos embotellados: el cuello se estira buscando un destapador o algo que haga las veces de ese instrumento. Pero volvamos a la historia del perrito.

La pantera se acercaba en silencio, aunque ya había sido vista por el perro, quien estiró su cuello y vio solamente los huesos de un animal, posiblemente un león que días antes había muerto de viejo.

Las neuronas de nuestro amigo, el perro, comenzaron a andar frenéticamente y repentinamente se acercó a los huesos del león muerto y los comenzó a mordisquear, lamiéndose los labios, como si estuviera paladeando un gran manjar.

Cuando estuvo seguro que la pantera estaba lo suficientemente cerca como para escucharlo, el perro gritó con fuerza, “¡Qué gran cosa es comer leones jóvenes y fuertes! Los leones son un gran platillo, pero me he quedado con hambre y ahora creo que buscaré una pantera para comérmela de inmediato, pues son animales aún más ricos y deliciosos”.

La pantera oyó lo que el perro decía y, viéndolo lamer los huesos de un león, asustada corrió a protegerse de esa amenaza que había escuchado. De reojo, el perro vio que la pantera huía y sintió alivio, aunque mantuvo su postura de firmeza.

Volteó la mirada y vio a un mono que había presenciado todo el asunto, siendo testigo del engaño que el perro había fraguado con gran imaginación. Ya que ese chango era muy chismoso, de inmediato desapareció yendo en busca de la pantera.

Quería el chango contarle toda la historia y cómo la habían burlado. Durante días buscó a la pantera hasta que la encontró e inmediatamente le narró la mentira del perro. La pantera agradecida por habérsele revelado la verdad invitó al mono a ir en busca del perro para comerlo. Y eso hicieron.

Unos pocos días después lo encontraron y con sigilo fueron acercándose al perro. Siendo de vista aguda, nuestro amigo se dio cuenta y miró de reojo.

Vio a la pantera caminando de manera amenazadora, con el mono a sus espaldas indicando la dirección en la que él se encontraba. Sintiéndose perdido, echó de nuevo a andar su imaginación. Sabía que si corría huyendo, la pantera de seguro lo alcanzaría. Decidió quedarse en ese lugar, con apariencia de gran impaciencia.

Una vez que la pantera estuvo de nuevo lo suficientemente cerca como para oírlo, abrió su boca y con un tono de gran enojo gritó las siguientes palabras, “¿Dónde estará ese mono maldito? Hace varios días que prometió traerme una pantera viva para comérmela y aún no aparece. ¡No se puede confiar en la palabra de los monos!”.

Y cuentan que el perro vivió unos meses más en África, sin que nadie lo molestara, pues se corrió la voz entre los animales, de su gran ferocidad, hasta que un día encontró con mayor inteligencia aún, un modo de transporte para regresar su lugar de origen.

Lo que el perro hizo fue “salirse de la caja”, de los moldes esperados de conducta y de la mentalidad tradicional. Y esta, me parece, es la conducta que muchos productores nacionales deben seguir al enfrentar la competencia extranjera por causas del libre comercio.

Pedir subsidios, garantías y protección es lo que todos harían, que es precisamente lo que no debe hacerse.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





esp
Búsqueda
Tema
Fecha
Newsletter
RSS Facebook
Extras