Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Un Regalo Que no se ve
Eduardo García Gaspar
18 octubre 2002
Sección: ECONOMIA, Sección: Una Segunda Opinión
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En las cuestiones económicas, hace mucho, se dijo que hay cosas que se ven y cosas que no se ven.

Déjeme darle un ejemplo de esto, que es el caso de una ayuda de los EEUU a México por muchos millones de dólares que nos dan de manera gratuita.

Sí, gratis absolutamente. Empecemos con la historia muy resumida.

De acuerdo al Tratado de Libre Comercio con EEUU y Canadá a partir del 1 de enero de 2003 serán liberados de aranceles productos como papas, carne de cerdo, pollo y otros. Hasta aquí no habría nada de particular y todo sería de beneficio para los consumidores de ambos países.

Pero sucede que existe competencia desleal, que es la alteración de los precios debido a medidas proteccionistas americanas en este caso.

Se habla de más de 51 mil millones de dólares de subsidios dados a los productores norteamericanos por parte de su gobierno. El efecto de un subsidio es obvio, permite al productor vender por debajo del precio que de otra manera tendría su producto.

La razón de esto es que el productor no se tiene que preocupar por recuperar todos sus costos, pues aún sin hacerlo tiene los ingresos que le dan los subsidios. Visto de manera clara, el subsidio es una tontería completa porque altera los precios reales de los productos.

Tener subsidios es como llevar lentes de otro color que hacen ver las cosas al revés.

Los subsidios tienen otro efecto que es malo también. Los subsidios lastiman a los productores que no reciben subsidios, colocándolos en una situación de desventaja básica. Piense usted en dos parcelas de tierra que están una junto a la otra y ambas producen tomate.

La única diferencia entre ellas es que una recibe dos pesos de ayuda gubernamental por cada tomate que cosecha y la otra no recibe nada. Es obvio que el que recibe la ayuda podrá vender a un precio menor sus tomates y si los vende al mismo precio que su competidor, pues ganará más que él.

Hay desventajas artificiales entre ambos.

Es decir, los subsidios lastiman a los productores que no los reciben y son por eso, un acto de distorsión en el mercado. Los precios subsidiados son mentiras reales y, como toda mentira deben ser prohibidos.

Pero hay un ángulo que casi nunca se ve y que le quiero mostrar. Aceptemos que el gobierno norteamericano comete esa tontería de unos 51 mil millones de dólares que da a los productores de vegetales y otros alimentos.

Todo país que compre esos alimentos estará recibiendo un regalo maravilloso de los ciudadanos norteamericanos.

Los subsidios de ese país vienen de los impuestos que los norteamericanos pagan y de allí su gobierno toma una cierta cantidad para dársela a, digamos, los productores de papa, quienes exportan esa papa a otros países.

¿Quién es el beneficiario de los impuestos cobrados a los norteamericanos?

Obviamente los consumidores de los países que compraron la papa y no los mismos norteamericanos. Esto vuelve a demostrar la tontería que son los subsidios.

Si el subsidio norteamericano se le da al productor de pollo, por ejemplo, y el pollo se consume en EU, es idiota quitarle a un ciudadano norteamericano una cantidad en impuestos para regresársela con pollos más baratos.

Sería más eficiente dejar de pagar una parte del impuesto y tener más dinero en el bolsillo del consumidor para comprar lo que él quiera.

Pero si el pollo se va a otro país, el beneficio del impuesto cobrado es un regalo a ese otro país, lo que también es de tontos para el país que realiza el subsidio. El punto es aplicable a México.

Si decide el gobierno mexicano subsidiar, por ejemplo el puerco, los precios en México serían más bajos, pero el gobierno tendría que dedicar una parte de los impuestos para dárselo a los criadores de puercos.

Es tonto hacer eso, pues resulta más eficiente cobrar menos impuestos y dejar que el puerco se venda a un precio real.

Pero si el puerco mexicano subsidiado se le vende a los norteamericanos estaríamos dando un regalo a los norteamericanos, lo que es idiota. Esto es lo bueno del NAFTA.

Por un lado, los consumidores de los países se benefician con productos más baratos y de mejor calidad. Por el otro lado, las tonterías del proteccionismo pueden ser mejor explicadas y entendidas.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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