Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Una Nueva Visita
Eduardo García Gaspar
29 marzo 2002
Sección: FALSEDADES, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Hace poco fue celebrado el Día Internacional de la Mujer, quiero poner, frente a frente, dos informaciones. Una muy reciente y otra de hace varios años.

Primero, la más actual. Ella viene de un artículo de la revista Foreign Policy y se refiere a China. En esencia, menciona que el Tibet durante los últimos cincuenta años ha luchado por mantener su autodeterminación en contra de los esfuerzos chinos.

Esa lucha de los cinco millones de tibetanos es la que conocemos. Pero hay otras luchas en China también.

Los mongoles, los zhuang, los yi y los hui son otras minorías luchando por su independencia. Los uighurs son otros en igual situación, siete millones de personas que llevan siglos combatiendo a la dominación china.

Estos últimos son movimientos desconocidos, que no han sido capaces de atraer la atención de nadie fuera de su país, ni de los medios, ni de las ONGs.

Segundo, un editorial de hace varios años, publicado en septiembre de 1995 en el Spectator de Londres. Su autor, Paul Johnson, es historiador.

Allí comenta sobre China y la Cuarta Conferencia de la Mujer, que las Naciones Unidas auspiciaron en Pekín, con un dato interesante: China tiene a veinte millones de personas en su gulag, una cantidad mayor a la de Stalin en sus mejores tiempos.

Además de querer aplastar al Tibet, China trata a las mujeres chinas obligándolas al aborto.

Estos y otros datos hacen de China un lugar contradictorio para celebrar una conferencia como ésa y como para tenerlo como competidor internacional. La situación no deja de tener su humor involuntario.

China está ya dentro de los actores del comercio internacional y ha llegado a vérsele como una potencia mundial de gran calibre, capaz de equilibrar la situación actual del mundo unipolar centrado en EEUU.

En México se ha hablado ya de tener que prepararnos para enfrentar la competencia china con sus productos muy baratos.

Y tenemos así a un país enorme de verdad, pero terriblemente atrasado y violador consistente de derechos humanos entrando a la economía mundial sin que nadie señale eso, con excepción de la publicidad que el Dalai Lama ha podido lograr en occidente gracias a su carisma personal.

Más o menos el mismo humor involuntario que esa Conferencia de la Mujer produjo en todo ser pensante. Allí tuvo usted a cientos de mujeres hablando de derechos, dentro de un país en el que ellos son violados abiertamente, lo que es conocido por todo el que tenga ojos.

Peor aún fue la posición de la conferencia, claramente sexista y sesgada.

Si hubiera existido una Conferencia Internacional del Hombre, tome usted por seguro que la ONU jamás hubiera apoyado tal evento y que se habrían registrado gritos terribles entre una minoría de mujeres rasgándose las vestiduras.

Proyecte usted eso a un programa de televisión famoso en todo el mundo, Los Simpson, en el que los hombres, Homero y Bart son retratados como verdaderos atrasados mentales, mientras que los dos principales papeles femeninos representan a la inteligencia y la razón.

Más discriminación de sexo no se puede tener y, sin embargo, no ha habido ningún grito masculino clamando violación de derechos. Quizá lo que sucede es que existe un grupo de mujeres que han hecho una forma de vida a la representación femenina que ellas mismas se han adjudicado.

Digo que se han otorgado a ellas mismas el papel de representar al resto de las mujeres sin haber mediado ningún mecanismo de votación.

Ellas fueron simples enviadas de sus gobiernos y de las organizaciones que ellas mismas hicieron, como la presidenta de una cadena de tiendas, Body Shop, con un mercado femenino que se creyó representante de sus clientes.

Sería lo mismo que el presidente de una cadena de autoservicio fuera al congreso en representación de sus clientes.

Somos una especie que sabe reír, la única con esa cualidad. Hacemos chistes y contamos anécdotas, pero a veces nos tomamos demasiado en serio y sin querer provocamos la risa de quien nos observa.

Por mucha seriedad que queramos proyectar, sucede que hacemos cosas como la de esa conferencia que se presta más a la comedia que a la compostura grave.

O como la del pasado Día Internacional de la Mujer, porque más sexista que eso no se puede ser. Si los hombres hubieran celebrado su día, las críticas hubieran abundado. Ya en el fondo, los humanos tenemos nuestras buenas acciones risibles, lo que es admirable.

El poder reír es un regalo de Dios… aunque creamos que somos muy serios.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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