Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Una Vida Feliz
Eduardo García Gaspar
28 febrero 2002
Sección: EDUCACION, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Las esperas en los aeropuertos pueden ser ocasión de provecho. Sin nada que hacer, ni libro que leer, con una pluma y un papel, traté de recordar lo que hace pocos días leí en algún sitio.

Era una serie de consejos, la que no es una mala segunda opinión cuando se piensa en la vida propia. Los comparto con usted.

No creer todo lo que nos dicen, ni gastar todo lo que tenemos, ni dormir todo lo que podamos. Tampoco hay que comer todo lo que se pueda, ni beber todo lo que nos ofrecen. Y es que simplemente hay alimentos en los que su colesterol o sus calorías valen la pena y otros que no.

No hay que imponer nuestros puntos de vista en otros, que muy bien podemos estar equivocados; al discutir usemos la lógica y la razón, y si alguien no lo hace, simplemente no discutamos con esa persona, dejemos que hable y hable que él sólo acabará por perder la discusión.

No hay que hablar mucho, porque eso aburre a los demás e impide el pensar; nuestra velocidad para hablar es superior a la velocidad del pensar bien.

Aunque seamos nosotros mismos nuestro tema favorito de conversación, hablemos de los demás, interesémonos en sus vidas, problemas y logros, que de ellos podremos aprender y haremos así más amigos.

Si ofendes a alguien, lo mejor es decir lo más rápido posible que lo sientes y decirlo con profundidad, viendo a la persona que ofendimos a la cara, ofreciéndole la mano.

Si cometes un error, aprende la lección para no hacer lo mismo otra vez. No te arrepientas de tus errores y compadécete de esos que dicen que nunca han tenido desaciertos en sus vidas.

Habla con franqueza y no sientas vergüenza al decir que hay algo que no sabes.

No juzgues a nadie que eso está reservado a Dios; limítate a juzgar acciones, mas no a la persona.

Cuando hables de alguien pon más atención en sus cualidades que en sus defectos; habla más de sus logros que de sus fracasos.

No juzgues a nadie por lo que una vez hicieron o dijeron, incluso si te ofendieron dales oportunidad de disculparse sin que pasen pena.

No juzgues a nadie por lo que hacen sus amigos o parientes. No permitas que las pequeñas disputas arruinen tus amistades. Sonríe y ríe todo lo que puedas, aún frente a los problemas y retos, que eso los hace más llevaderos.

Cuenta chistes ingeniosos, pero no groseros ni vulgares.

Hay que mantenerse informado y actualizado sobre lo que sucede en el mundo y en tu comunidad, que eso te hará una mejor persona y te permitirá tomar mejores decisiones.

Lee más libros y ve menos televisión; y entre los libros que leas selecciona algunos que sean los clásicos de todos los tiempos, no sólo los últimos éxitos del momento. No creas todo lo que leas, ni todo lo que tenga números, si es que eso contradice al sentido común.

Deja un tiempo diario para estar solo, sin prisas y ponte a pensar en lo que quieras.

Cuando vayas a misa, pon atención en lo que dice el Evangelio y saca tus propias lecciones y conclusiones. Valora a diario tu vida, tu salud y la libertad que tienes.

En los restaurantes trata bien a los meseros que ellos son personas iguales que tú.

Menciona al menos una vez al día a Dios en tus conversaciones.

Encuentra un poema que se convierta en tu favorito.

Acepta los cambios, pero mantén el ancla de tus valores.

Confía ciegamente en Dios, pero trabaja y ahorra y cierra tu casa con llave por las noches.

Da los buenos días a los desconocidos en los elevadores, sonriendo.

No gastes lo que no tienes, ni compres cosas para impresionar a los demás. Compra un disco de música clásica y escúchalo.

No te importe que otros tengan una religión diferente a la tuya con tal de que sean religiosos; compadécete de quienes no tienen religión. Entiende que los ritos externos de tu religión son importantes, pero que más importante son sus valores esenciales.

No te cases con alguien con quien no puedas tener conversaciones interesantes, ni con alguien que no pueda reír, ni con alguien que no acepte el silencio.

Y cuando expreses opiniones sobre política o economía hazlo sin temor, que por eso eres libre; pero hazlo usando tu razón no tus emociones, tu lógica no tu pasión, tu inteligencia no tus ímpetus, que lo que más bienes produce son los razonamientos sosegados. Las pasiones desbocadas producen tristeza.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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