Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Administración con Retraso
Eduardo García Gaspar
17 marzo 2003
Sección: NEGOCIOS, Sección: Asuntos
Catalogado en:


La realidad diaria de las empresas presenta una variedad de situaciones que van desde lo más sublime y admirable hasta situaciones que están claramente dentro de lo irracional y suicida.

Uno de los estilos de administración que más me llama la atención es lo que podemos llamar El Retraso Intencional. Funciona más o menos así.

La empresa enfrenta una serie de problemas a diario y lo que este tipo de administración hace es jerarquizar esos asuntos para atacar de inmediato los más triviales ignorando los de mayor importancia. Cuanto más elevada es la importancia de un asunto, menos probabilidad existe de atenderlo.

Es más, los problemas en verdad importantes son absolutamente ignorados por este tipo de administración. Pongo un ejemplo real.

En una reunión presentamos una campaña publicitaria entera, con aplicaciones a todos los medios y con una estrategia que cambiaba las reglas del juego en la categoría de producto.

Éste era el verdadero asunto a discutir, pues los creativos basados en una investigación de mercado plantearon una campaña muy diferente a lo normal.

Sin embargo, el cliente, a quien llamamos la atención sobre ese cambio, no lo trató. Las observaciones del cliente se refirieron a una de las ilustraciones usadas en uno de los anuncios exteriores y cómo ella no lo agradaba.

Pasó una buena cantidad de tiempo sugiriendo cómo debía ser corregido ese error en lo que era un simple dibujo conceptual y no una fotografía final.

Del cambio de estrategia nada. Simplemente se negó a tratarlo eludiendo los comentarios que hacíamos intencionalmente para discutir el tema a fondo y tratar de considerar sus repercusiones en el mercado.

La campaña, que era muy aventurada, sin saber exactamente las razones por parte del cliente, fue aprobada y llegó a ser una de las campañas más famosas en México, con un éxito mucho mayor al esperado, lo que tomó por sorpresa al cliente.

Y, desde luego, hizo que la agencia de publicidad recibiera las más calurosas felicitaciones de muchas personas.

Igual que ese ejemplo, hay muchas otras ocasiones en las que se aplica esa escuela de administración del Retraso Intencional. Lamentablemente, las cosas que así se manejan no tienen casi nunca un final feliz, lo que es muy lógico pues ignorar los asuntos de importancia es equivalente a dejar que el destino nos alcance… con la ventaja de que se puede salir al jugar golf sin preocupaciones de fondo.

El estilo administrativo del Retraso Intencional tiene efectos negativos en la empresa, de verdad negativos, pero tiene la ventaja de permitir al ejecutivo tener una vida más tranquila dando la apariencia de estar muy ocupado, en los asuntos menores, pero ocupado al fin.

Para el accionista tiene la ventaja de otorgarle paz mental momentánea y cobrar algunos dividendos… mientras dura la empresa.

¿Cómo evitar esto? La muy conocida receta de distinguir entre lo urgente y lo importante, para dedicarse a lo importante todos los días al menos un par de horas.

Las agendas que jerarquizan tareas son útiles para esto. No hacerlo, mejora el juego de golf y empeora la empresa, otra cuestión de prioridades. Cada quien selecciona la mayor.

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