Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Anorexia Moral
Eduardo García Gaspar
26 febrero 2003
Sección: ETICA, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Una de las herencias del año anterior fue la serie de consecuencias que produjeron los escándalos financieros de empresas norteamericanas y que sonaron fuertemente por todo el mundo.

Produjeron indignación, rasgaduras de vestimentas, ataques a los mercados libres y, sobre todo, crearon una moda: no creo que haya en el mundo una universidad que no haya ya diseñado un curso de ética en los negocios, ni un legislador que no haya propuesto una iniciativa de ley para evitar esas violaciones legales y morales.

El renacimiento de las cuestiones éticas, pues, recibió un nuevo impulso con esos escándalos financieros y eso es positivo para hacernos recordar que existe algo que se llama moral y que es bueno cumplir con sus mandatos.

Pero puede ser que el asunto no llegue al corazón del problema. Me explico en esta segunda opinión.

Crear un curso de Ética de Negocios o tener una nueva ley con mayores penas para quien no declare estados financieros reales es algo loable, pero se queda corto porque no contempla el problema de fondo que es la conducta humana.

Mucho me temo que la pérdida del sentido moral no pueda remediarse únicamente con leyes aplicadas a adultos y cursos impartidos a estudiantes de profesional. Hay más de fondo en esto y para mostrarlo, creo que tengo que recurrir a la Biblia, ese libro que dice tantas cosas tan obvias que luego olvidamos.

Concretamente, vayamos al Evangelio de San Mateo (15, 11, 17-19) Mateo pone estas palabras en boca de Jesús,

“No es lo que entra por la boca lo que hace impuro al hombre; pero lo que sale de la boca, eso es lo que al hombre hace impuro…¿no comprendéis que lo que entra por la boca va al vientre y acaba en el seceso? Pero lo que sale de la boca procede del corazón y eso hace impuro al hombre. Porque del corazón provienen los malos pensamientos, los homicidios, los adulterios, las fornicaciones, los robos, los falsos testimonios, las blasfemias.”

Le digo, no está nada mal echarle un ojo con frecuencia a lo que allí está escrito, pues nos ilumina con palabras que todos entendemos.

El mal está en el interior del hombre, de allí sale lo que lo hace impuro y lo que está afuera es poco importante. En otras palabras, la moral es una cuestión interior y eso es lo que pueden estar descuidando los cursos de ética en las universidades y las leyes.

Ese sentido moral de la persona se adquiere en la familia primariamente y en una educación infantil que premia las buenas acciones y castiga las malas, más una educación religiosa.

La moral es algo que se interioriza en la persona desde temprana edad y cuando eso no se hace produce generaciones con anorexia moral que no saben distinguir entre lo que debe hacerse y lo que no.

Porque la libertad que tanto valoramos en la actualidad nos tienta presentándonos a todo como opciones válidas y la moral, por su parte, nos impone un saludable yugo racional que nos indica que todo lo podemos hacer pero no todo lo debemos hacer.

Ésa es una distinción importante en la actualidad: el sentido moral está en el interior de las personas y quizá se llame conciencia, esa pequeña voz que sale cada vez que podemos hacer algo que no debemos hacer.

Y se crea en la niñez especialmente, con una educación familiar y religiosa, sí religiosa. Pocas cosas tan útiles como la religión para nuestra vida diaria, pues nos da ideas y nociones que guían nuestra conducta terrenal de manera sabia y correcta.

Por eso es que me asusta la noción de una educación laica que se entiende como una instrucción sin guías morales y basada en el sólo conocimiento. Igualmente me asusta la conducta de sacerdotes más preocupados por hablar de escuelas políticas que de enseñanzas religiosas.

En fin, lo que digo en esta segunda opinión es muy sencillo.

Me alegra que exista un nuevo impulso a la educación ética, porque de ello no pueden salir sino personas con mayor sentido de lo que debe y no debe hacerse. Pero no me agrada que se mantenga el olvido de la creación de un sentido moral en la niñez, ni que exista la idea de que la religión es algo pasado y de escasa relevancia en el mundo moderno.

Porque al final, la libertad que todos queremos no existirá si ella no va acompañada de un fuerte sentido moral que salga del corazón de cada persona.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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