Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Ciudadanos Atrasados
Eduardo García Gaspar
22 septiembre 2003
Sección: Sección: Una Segunda Opinión, SOCIALISMO
Catalogado en:


La vida está llena de situaciones que invitan a una risa loca.

Una de esas situaciones es la paradoja que se tiene al ver las opiniones que tiene un gobierno de sus ciudadanos, es decir, cuando un autoridad realiza una acción, la que sea, esa acción tiene un supuesto acerca de las personas a las que afecta.

Déjeme poner algunas muestras de eso.

Cuando la autoridad obliga a que los trabajadores sean inscritos a un organismo que da servicios de salud y les cobra por eso, está diciendo a esos trabajadores que son tontos pues por sí mismos no podrían hacer eso.

Más aún, al resto de los ciudadanos les está diciendo que no tienen la capacidad para crear instituciones de salud para los trabajadores. En el caso de las pensiones, con abonos obligatorios a fondos de jubilación, la autoridad está afirmando lo mismo.

Son tan tontos los empleados y obreros que por sí solos no podrían planear su retiro y tan imbéciles el resto que tampoco pueden crear instituciones destinadas a manejar esos fondos.

Lo del petróleo en México y de la electricidad es lo mismo. La existencia de esos monopolios estatales son una abierta declaración de que los particulares carecen de capacidad para administrar esos energéticos.

El lado complementario de esa opinión acerca de los ciudadanos es, por necesidad lógica, una posición de soberbia: sólo el gobierno tiene la capacidad de administrar esas pensiones, esos servicios médicos y esas empresas energéticas.

La realidad, desde luego, se encarga de mostrar que los gobiernos no tienen esa alta capacidad de la que presumen. Y si no me cree, no hay nada más que echarle un ojo al estado en el que están esas instituciones y empresas estatales que con tanta brillantez han sido manejadas por las autoridades. Hay más.

En los terrenos educativos, la opinión de las autoridades es que los padres de familia no tienen la capacidad para seleccionar las mejores escuelas para sus hijos. Ni tampoco los particulares tienen gran talento para dar servicios educativos, según la autoridad.

Esta hipótesis esencial sobre el ciudadano como un idiota, paradójicamente, ha sido aceptada por muchos de los ciudadanos mismos. Quienes han aceptado que es cierto lo que piensa la autoridad de ellos, son los que esperan a que los gobiernos solucionen sus problemas, los que para todo persisten y promueven la intervención estatal.

Como un locutor de radio al que el otro día escuché quejándose de que el gobierno no tenía un plan para evitar los suicidios de las personas. Le digo, hay gente que ha aceptado que ella no puede hacer nada sin que el gobierno intervenga en su vida.

Pero ahora viene lo bueno.

Las elecciones democráticas parten de la idea de que los ciudadanos son capaces de elegir a quienes formarán su gobierno, que ellos pueden pensar, analizar, encontrar la casilla que les corresponde, agarrar un lápiz, leer las diferentes opciones y tachar la que representa al potencial mejor presidente, gobernador, diputado, senador, alcalde y demás.

Y se le pide todo eso al ciudadano que se juzga que no puede prever el futuro de su jubilación, que no puede planear sus gastos médicos, que no puede seleccionar las escuelas de sus hijos. Como que no suena lógico creer que ese tonto ciudadano que es incapaz de manejar privadamente una empresa petrolera ni una productora de electricidad, sea responsable de seleccionar con inteligencia a sus gobernantes.

Sería mucho más lógico hacerlo contrario, es decir, establecer una dictadura y llevar de la mano al ciudadano en todas las grandes decisiones de su vida, como decirle qué carrera debe estudiar, con quién le conviene casarse, cuántos hijos debe tener.

Viendo eso desde el otro lado, se presenta una conclusión que tiene mucho más sentido.

Todo el que cree en la democracia piensa que la gente es lo suficientemente inteligente como para seleccionar a sus gobernantes y esa inteligencia debe ser también suficiente como para que los mismos ciudadanos manejen el resto de sus asuntos.

Y esto, si se lleva a su extremo lógico anula los motivos de existencia del IMSS, de PEMEX, de CFE y de muchas más cosas que ahora aceptamos sin pensarlo.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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