Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Comunicación Gubernamental
Eduardo García Gaspar
4 agosto 2003
Sección: GOBERNANTES, Sección: Una Segunda Opinión
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Los gobiernos tienen una imaginación muy desbocada y actúan con una buena dosis de soberbia.

Una de las muestras de eso es nuestro IMSS, monopolio mexicano de servicios de seguridad laboral que por diseño estuvo siempre destinado al fracaso y fue constantemente de gran utilidad para la propaganda gubernamental.

Esto nos lleva a uno de los grandes temas de la actualidad, lo que en el lenguaje político se llama comunicación social y que sencillamente es publicidad gubernamental.

Lo primero que debemos reconocer es que los gobiernos son muy grandes y que ello conlleva la realidad de presupuestos grandes; uno de ellos es el de la comunicación social. En pocas palabras las entidades políticas dedican mucha plata a hacerse publicidad.

Esa realidad nos lleva a otra, que tampoco puede negarse.

Ese presupuesto grande es una tentación ejecutiva muy hechicera, que embruja al gobernante para darle giros al menos sospechosos. El gobernante puede usar ese presupuesto, por ejemplo, para labores informativas de importancia, como anuncios de campañas de vacunación, mensajes de emergencia en casos de inundaciones, avisos de desviación de tráfico por obras viales y cosas similares.

Esos usos son legítimos, al igual que la publicación de informes de gobierno, pues tienen una clara dirección informativa, lo que es congruente con las políticas de transparencia que tanto han sido enfatizadas.

Hasta aquí, no se ve mal la existencia de un presupuesto informativo que los gobiernos manejen. De hecho es positivo. Pero hay otra realidad innegable. Los políticos son seres humanos a los que sólo un inocente cree que de verdad sus intereses son absolutamente desinteresados.

Los gobernantes son seres humanos iguales a los demás, ni peores ni mejores, aunque con frecuencia peores. Es natural que los gobernantes sucumban a la tentación de usar ese gran presupuesto de comunicación para fines que no son informativos, sino publicitarios.

Es decir, que empleen esos dineros para crear imágenes positivas de su gobierno, lo que es un uso claramente cuestionable, pues fondos de impuestos se estarían usando para beneficio gubernamental sesgado y no para beneficios del ciudadano.

En otras palabras, la existencia de un gran presupuesto publicitario tiene por diseño un defecto, que es su uso desleal, para beneficio propio del gobernante. En esto, México es patológicamente irresponsable en todos sus niveles de gobierno.

Pero vayamos aún más a fondo y veamos otro enorme defecto por diseño de ese presupuesto de comunicación convertido en presupuesto de publicidad gubernamental. Ese presupuesto tiene que ser colocado en medios de comunicación, lo que implica la necesidad de decidir en qué medios colocarlo.

Esta es la misma decisión que enfrenta un anunciante privado. El criterio seguido por el anunciante privado para colocar sus anuncios es el de la eficiencia del medio para alcanzar a la gente que el anunciante desea. Pero en el caso del gobierno que se anuncia en medios, la cuestión no es tan sencilla, pues se le presenta una disyuntiva arrebatadora.

¿Va a asignarle un presupuesto a todos los medios de comunicación por igual o va a hacer diferenciaciones entre ellos? Los medios y su esencia chocan de frente contra la asignación de presupuestos publicitarios gubernamentales.

¿Va a dar un gobierno publicidad a un medio que lo critica, que revela información que al gobierno no le agrada? ¿No será mejor darle dinero de ese presupuesto a los medios que no son tan críticos del gobierno o que son incluso sumisos?

El principio lógico sería repartir el presupuesto proporcionalmente a todos los medios, de acuerdo a un criterio objetivo como su participación de mercado o algo por el estilo. Pero en la realidad sería raro que eso sucediera, pues el gobierno tiene en ese presupuesto un arma de castigo a los medios que lo critican.

En palabras llanas, el presupuesto de comunicación social es, literalmente, un instrumento que ataca a la libre expresión y lo es por diseño. La solución a esto no es sencilla pero podría iniciar con el entendimiento de que esa comunicación social no es un presupuesto de publicidad.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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