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Me gusta una expresión, la de pensar fuera del corral, es decir, sin convenciones aceptadas gratuitamente. Es el equivalente de ser original, de salirse fuera de lo acostumbrado y aceptado. Encontré un ejemplo de eso en la siguiente idea que comparto con usted. El pensamiento ortodoxo, al que estamos habituados, es el de que la pobreza causa criminalidad. Pensar así es lo reiterado normalmente y aceptado sin mucha reflexión. Veamos que si aceptamos la idea de que la pobreza causa criminalidad, necesariamente tendríamos que, por ejemplo, en los EEUU prácticamente no existiría un problema de criminalidad, mientras que en los países pobres, ella sería rampante. México, en este caso, tendría índices de criminalidad medianos, y no grandes como los padece. Vayamos más adentro de esto. Si la pobreza causara la criminalidad, entonces la Ciudad de México sería mucho más segura que, por ejemplo, Oaxaca. El DF es mucho más rico que ese estado. Como que no hay evidencia que pruebe eso mostrando causalidad entre pobreza y criminalidad. Más aún, varias veces he escuchado otro argumento de sentido común: si la pobreza causa criminalidad, entonces los robos que veríamos no serían de bancos, joyas, tarjetas de crédito y similares, sino de comida y bienes de subsistencia. La conclusión parece bastante obvia, pues las evidencias y razones muestran que no hay una relación de causa y efecto entre la pobreza y la criminalidad. Pero, si nos salimos del corral podemos pensar exactamente al revés, es decir, que la criminalidad causa pobreza. Esto es lo contrario del pensamiento habitual al que se nos ha acostumbrado a fuerza de repetir la idea. Vale la pena, por tanto, echarse un clavado en esa idea contraria: son la criminalidad y la inseguridad una causa de la pobreza. Y créame que hay razones poderosas para aceptar esa relación. Por ejemplo, piense en dos países, uno con alta criminalidad y el otro con baja criminalidad. ¿Dónde van a costar más los bienes? Desde luego, los bienes van a tener precios más altos en el país con alta criminalidad, porque en él se tiene que gastar en guardias, alarmas, vigilantes, guardaespaldas, sistemas de seguridad, procesos anti fraude. Esos son costos de producción que no existirán en el país de baja criminalidad. Vayamos ahora a otra situación en esos países. ¿Dónde progresarán más los negocios? Obviamente en el país con baja criminalidad. Imagine usted, por ejemplo, la vida nocturna en el país de alta criminalidad y verá que debe ser escasa, es decir, restaurantes, bares y demás establecimientos que tienen negocios nocturnos no progresarán. Imagine usted quién iría a Las Vegas si allí no hubiera una seguridad casi total por las noches. Si Las Vegas se convirtiera de repente en una ciudad con alta criminalidad, tendríamos de inmediato desempleo, pérdidas en los negocios, cierre de empresas. Eso mismo le sucede a las comunidades que sufren de criminalidad: su potencial de progreso se altera negativamente. Es decir, hay más lógica en la idea de que la criminalidad causa pobreza que en la idea contraria. Esto nos lleva a un terreno por demás interesante. La pregunta lógica es ¿quién es el responsable de la seguridad de la comunidad? Sólo hay una respuesta lógica, el gobierno, pues es la única institución que puede hacer uso de la fuerza con legitimidad. Para eso tiene instituciones como la policía y los tribunales. Si es un país la criminalidad es alta, por tanto, la responsabilidad de ese hecho es del gobierno y de nadie más. Nadie en una sociedad tiene la responsabilidad de la seguridad excepto el gobierno. Como le digo, en esta segunda opinión, hay más potencial en la idea de que la criminalidad causa pobreza que en la noción opuesta. Si aceptamos que la criminalidad produce pobreza y que la causa de que exista criminalidad es una mala actuación de la autoridad, se sigue necesariamente que la falla del gobierno en este sentido, es raíz de indigencia. Con la ventaja de que si lo vemos del otro lado, podemos argumentar con fuerza que las acciones de un gobierno para combatir la criminalidad son en realidad actos que ayudan a combatir la miseria. No está mal esta idea fuera del corral tradicional.
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Al fin encontré una buena idea original para mi trabajo de la clase de economía y a la que me adhiero. Si la pobreza explicara el delito entonces no habría crímenes de cuello blanco, ni fraudes financieros.
Comentario del día junio 4, 2009 a las 19:25Su escrito carece del menor conocimiento del tema
Comentario del día junio 4, 2009 a las 14:26