Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Cuestión de Incentivos
Eduardo García Gaspar
3 enero 2003
Sección: ECONOMIA, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Creo ser un usuario muy frecuente de Internet para consultas de información y adquisición de algunos libros que no son sencillos de encontrar localmente.

He comprado libros usando la Red, en España y en Estados Unidos, he consultado a Pravda en línea y visitado muchos otros sitios, incluyendo predicciones de tiempo.

Todo lo he hecho con mi querida computadora MacIntosh y un par de programas de navegación. Mientras que puedo hacer todo eso con mi máquina en todo el mundo, aquí no puedo usarla para pagar mis impuestos.

Después de varios meses de intentarlo, siempre he tenido que recurrir a una PC. No lo entiendo, pero lo puedo explicar con un razonamiento muy sencillo.

Tome usted, por ejemplo, a Amazon una literal tienda en línea y entre a su página. Navegue por ella y verá que es una página amable. Está llena de facilidades, en un lenguaje entendible que tiene toda una serie de detalles que facilitan las cosas. ¿Quiere usted leer partes de un libro que le interesa? Lo puede hacer.

La página de Amazon, como la de muchas otras, fue creada con una mentalidad muy clara, la de ponerse en los zapatos del usuario para lograr su preferencia y mantener su lealtad.

Cuando la abro, Amazon me reconoce y me recibe con mi nombre más una lista de libros que son de los temas que me interesan. En fin, esas páginas están construidas con un incentivo, el de que entrar o no a ellas depende del cliente.

Si la página no funciona, si no me gusta, si es lenta, entonces yo puedo ir a Barnes & Noble, que es otra tienda en línea, o a otras de las que existen en España o en México, por ejemplo, a Jovellanos.

Es una cuestión de incentivos, que de no existir producen otras páginas muy distintas. Una de ellas es la del SAT, en la que usted declara impuestos. De no declararlos, desde luego, el que sufre las consecuencias es uno mismo.

¿Qué calidad de página puede tenerse cuando se sabe que de no entrar a ella y usarla, el causante puede ir a la cárcel o tener multas?

No se necesita mucho sentido común para saber que la página que así se crea va a ser diferente a las páginas de quienes quieren complacer a los usuarios. No es ésta una cuestión de ideologías ni nada por el estilo, es mero y pleno sentido común.

Si usted pone un restaurante al que los comensales pueden o no ir, sus esfuerzos van a ser mayores que si existiera una ley que hiciera obligatorio a todos comer una vez al mes en su restaurante.

De nuevo, es una cuestión de incentivos. El dueño del establecimiento o el propietarios de la página de Internet va a actuar intentando servir a sus clientes en todo lo posible. No sabe si lo logrará, pero él sabe que ésa es la manera para tener éxito, satisfacer a sus clientes.

En el caso de los servicios de gobierno, no existe ese incentivo. Usted tiene por ley que tener una licencia para conducir un auto, más las placas del coche y demás.

A fuerza usted tiene que ser cliente de quien otorga esa licencia y esas placas. ¿Tendrá esa persona un incentivo para tratar bien a quienes necesitan esos documentos? Desde luego que no y por eso, las oficinas de gobierno son malas, lentas y tontas.

Los ingresos de quienes allí trabajan no dependen de dar un buen servicio, sino de la existencia de una ley que obligue a usar sus servicios so pena de aplicación de castigos.

Por eso es que con mi computadora yo puedo comprar lo que quiera en cualquier parte del mundo, pero no puedo declarar mis impuestos en México. Quienes hicieron esa página no tuvieron el incentivo de satisfacer al cliente, pues lo tienen cautivo.

Esta cuestión de incentivos, por cierto, es otra de las razones por las que un mercado libre funciona mejor que un mercado intervenido por el gobierno. Tome usted a PEMEX y vea si ellos tienen incentivos para servir.

Todo porque no puedo comprarle gasolina a otro. Y le digo, no son cosas de ideologías, ni de doctrinas económicas, ni de credos políticos. Son cosas de sentido común. Quien no tiene incentivos para servir a los demás, no lo va a hacer jamás. Y si no me cree, vaya e intente abrir una empresa, pequeña y vea lo que sucede.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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