Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Demasiados Partidos
Eduardo García Gaspar
4 julio 2003
Sección: POLITICA, Sección: Una Segunda Opinión
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He mencionado varias veces en Una Segunda Opinión que tenemos en nuestro país demasiados partidos políticos, más de los que necesitamos.

Siendo yo un partidario de mercados libres, desde luego, no puedo proponer que la ley limite el número de esos partidos. Que existan los que existan y los ciudadanos quieran.

A pesar de esa libertad para fundar partidos políticos, insisto en mi punto, hay demasiados partidos.

Eso se debe a una sencilla razón, muy fácil de explicar: hay un financiamiento artificial a los partidos. Ellos ya no tienen la responsabilidad de sostenerse a sí mismos, pues están prendidos de las ubres del presupuesto del gobierno federal.

Recibieron más de 450 millones de dólares en total para estas elecciones intermedias. Visto en términos económicos, hay un incentivo pecuniario muy poderoso para fundar un partido y hacerse de dinero.

Es absolutamente lógico que ese incentivo cree más partidos de los que espontáneamente se crearían sin el subsidio. Quite usted ese presupuesto y por consecuencia necesaria muchos de los partidos desaparecerían.

Es ésta la razón por la que se puede afirmar que en México existen más partidos de los que se necesitan.

Otra de las facetas que apoyan a la idea de hacer desaparecer los subsidios a los partidos es una incongruencia de justicia. Existen partidos por los que usted jamás votaría pero que sin embargo usted sufraga con dinero.

Por ejemplo, en mi caso, con los impuestos que pago se ayuda a partidos que tienen plataformas socialistas con las que no estoy de acuerdo.

Nunca daré mi voto a ideas socialistas y, a pesar de eso, una parte de lo que yo pago en impuestos se va a sostener esas ideas con las que no estoy de acuerdo. Desde luego, puede argumentarse que en los inicios del parto democrático en México es positivo el sostener financieramente a los partidos, mientras la democracia madura.

Puede ser, aunque es debatible, pero eso no quita la artificialidad de la situación. Por el bien de México, debe iniciarse ya una desaparición gradual de los subsidios a los partidos para que en unos nueve años sea el equivalente de cero. Un partido que no puede generar sus propios recursos de subsistencia no debería existir.

Más aún, esos más de 450 millones de dólares dados a los partidos en estas elecciones intermedias son, según un estudio, mucho mayores a los gastos electorales de otros países.

Un estándar de comparación señala que México gasta en elecciones 7 dólares por elector, contra menos de un dólar en Argentina y 25 centavos en Brasil. La cantidad es ridículamente alta.

Visto desde cierto punto de vista, no sólo estamos haciendo algo que es tonto, sino que lo estamos haciendo a lo grande. El énfasis exagerado en las elecciones mexicanas es natural, pues venimos de una situación en la que las elecciones estaban podridas, inmersas en el mayor lodo de inmoralidad e ilegalidad.

Después de eso, resulta entendible que creamos que la democracia se reduce a tener elecciones limpias y le dediquemos una buena cantidad de dinero.

Pero una vez arrancada la democracia mexicana, a la larga debe imperar el sentido común que es lo que conviene a todos. Digo, porque la proliferación artificial de partidos políticos fragmenta los votos y dadas las características del poder legislativo se convierte en un freno al logro de consensos.

Déjeme agregar otra prueba de que existen demasiados partidos, señalando el hecho de las alianzas que se dan entre ellos. La existencia de alianzas hace dobles a los subsidios.

Mi punto en esta segunda opinión es señalar la conveniencia de ir desapareciendo los subsidios a los partidos de una manera gradual, quizá una tercera parte durante las próximas tres elecciones para que en nueve años sean de cero subsidios.

Igualmente, deben desaparecer los legisladores representantes de partidos en un plazo más corto. Ésta es una manera de hacer que la naciente democracia mexicana tome el curso natural de toda democracia espontánea y libre, sin distorsiones.

En cuanto a la duración de las campañas, ello no debe ser regulado cuando no existan subsidios. Y en lo que se refiere a la reelección de gobernantes, sin duda, deberemos aceptarla dentro de muy pocos años.

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