Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Dos Obesidades
Eduardo García Gaspar
8 julio 2003
Sección: SALUD, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Hay buenas evidencias de una tendencia en serio importante. Ante incrementos de índices de obesidad en los humanos, se han presentado casos de demanda a al menos un restaurante de comida rápida en los EEUU.

Recientemente fue reportado que un fabricante de comida está tomando medidas para disminuir los contenidos que engordan en sus productos.

Por su parte, Subway, en ese país también, tiene ya tiempo con una campaña publicitaria que resalta las cualidades dietéticas de algunos de sus productos.

El común denominador de estos sucesos es sencillo de ver. Se ha detectado un problema, el de la obesidad, al que se juzga ya como epidemia. No es difícil aceptar eso. Cuando cosas como ésa suceden, es lógico intentar una solución.

Y es aquí, en la solución, donde hay que ahondar en una segunda opinión.

La obesidad, en la concepción general, es causada por malos hábitos de comida: se come mucho y se comen alimentos que engordan. Se acepta que hay cuestiones genéticas, estructuras corporales y defectos del funcionamiento interno de los órganos, pero el asunto se dirige claramente a que la obesidad como epidemia es producida por los alimentos que se ingieren.

Supongo que hasta aquí hay muy poco discusión y podamos aceptar esto sin dudarlo.

Ahora vayamos a las causas de esa situación. Usted tiene nada más de dos sopas. Puede usted culpar de la obesidad al alimento o puede culpar de la obesidad al que lo ingiere. No hay más opciones.

Y como el alimento es una cosa que no tiene poder de acción, debemos cumplir con la lógica y decir que la obesidad es causada por la persona, que es la que decide comer ciertos alimentos.

No se necesita tener mucho sentido común para pensar que si a diario como una hamburguesa o dos, con papas fritas, mi peso aumentará. Igualmente, si a diario como carne roja, tendré una serie de riesgos de salud. Lo mismo sucede, hasta donde sabemos, comiendo huevos en exceso.

La lección parece sencilla: no comer en exceso ningún alimento. Por ejemplo, no creo que haya nada malo en comer un buen paté lleno de colesterol y de grasa, lo malo está en exagerarle. Igual con un delicioso tocino, pero no a diario.

Lo mismo con un exquisito y grasosísimo queso roquefort, pero no todos los días. No es el alimento el que toma la decisión de ser comido, sino la persona de comerlo. Todo es sentido común. Las increíblemente ricas papas fritas y el resto de los alimentos chatarra están allí para ser gozados, pero quien se alimenta con ellos está cometiendo un error.

De esto sacamos una conclusión adicional, no podemos ni debemos poner a la población en general a dieta porque no todos tienen malas costumbres alimenticias. Es decir, optar por la solución que obligue a los fabricantes de comida a reducir por ley cantidades de grasa o de calorías, no es el camino.

Que las papas fritas sigan existiendo como están, que las galletas Oreo sigan igual que ahora, que no las modifiquen porque unas personas no saben comer.

Lo mismo, que quien no sabe comer no demande por ese hecho a quien él culpa de su obesidad, porque eso lastima a quien sí sabe comer. Digamos que Oreo es demandado por producir obesidad y paga demandas millonarias. Ese costo va a ser reflejado en el precio que paga el resto de las personas y de eso no hay duda.

Culpar a la comida de la obesidad es como culpar al alcohol de los excesos de la bebida. Ya sabemos lo que pasó con la Prohibición.

No puedo culpar al carro de los excesos de velocidad y alegar que el velocímetro marca 300 kph. El asunto es serio, porque si se acepta que la comida es la culpable de la obesidad, se está diciendo que las personas, todas, son unas irresponsables a las que el gobierno tiene que cuidar dictando el tipo de comida que los fabricantes y restaurantes deben servir.

Y si se acepta que las personas son irresponsables en la comida, el siguiente paso sería lógico: también ellas son irresponsables al emitir su voto, al hablar, por lo que el gobierno tiene que guiar a esas pobres criaturas que no saben siquiera comer.

Por mi parte, hoy comeré un buen queso gorgonzola, con 80 por ciento de grasa.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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