Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
El Alto Costo de Quedar Bien
Eduardo García Gaspar
2 octubre 2003
Sección: EFECTOS NO INTENCIONALES, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Hace unos días fue reportada una noticia que en esencia decía lo siguiente. En la Cámara de Diputados el PRI presentó una iniciativa para crear el seguro de desempleo en México.

La cantidad destinada a este concepto sería de 22 mil millones (supongo que anuales) y proviene de los subejercicios del gasto.

Ese dinero se usaría para pagar un ingreso a los poco más de 1.6 millones de desempleados actuales que según Martha Palafox diputada del PRI, existen en el país.

En esta propuesta, se dice, no hay aportaciones del trabajador y tampoco del empresario. Los gobiernos estatales serían los responsables de pagar unos mil pesos mensuales a esos desempleados. Y, más aún, se dijo que esa medida estimulará la demanda favoreciendo el desarrollo del mercado interno.

Desde luego, en la primera impresión, esta propuesta se ve toda color de rosa y hace que el PRI se vea como alguien que quiere quedar bien.

Sin embargo, las primeras impresiones son siempre parciales y casi siempre engañosas. Vayamos, si usted quiere, a cuestiones más de fondo en esto del seguro de desempleo que tan buenas primeras impresiones provoca.

Lo más sencillo es rebatir eso de que “no hay aportaciones del trabajador y tampoco del empresario”. En realidad sí son aportaciones de ellos, pues los fondos con los que ese seguro se pagaría provendrían de impuestos pagados por ciudadanos comunes, entre ellos, trabajadores y empresas.

Esto es innegable, pues ningún gobierno se mantiene de otra cosa que no sean impuestos cobrados por la fuerza.

Otro aspecto engañoso es el de los “subejercicios del gasto”, es decir, de los sobrantes. Si existen sobrantes, más valioso sería reducir los impuestos. Y si se trata de uso de recursos, el asunto a examinar sería el ver si existe otro concepto en el que esos recursos serían más provechosos de usar.

Y dado el déficit en el gobierno, es obvio que lo más razonable sería decir que se remediara ese déficit antes de gastar dinero en actividades como ésta.

El asunto empeora si se introduce una variable no reconocida, que es el gasto administrativo para hacer llegar ese dinero al desempleado. Se van a necesitar papeles, formas y trámites que costarán dinero, es decir, no toda esa partida llegará a los desempleados.

Una buena proporción de ese dinero se quedará en la burocracia, que será la entidad más beneficiada por esa medida dada la ineficiencia tradicional en los gobiernos.

Desde luego, el asunto se va a prestar a corrupción y nepotismo en la aceptación de las solicitudes de pago por desempleo, orientándose el gasto a los grupos más favorecidos por las autoridades.

Pero sobre todo, hay una razón natural y de simple sentido común: ese seguro elevaría el desempleo porque se convertiría en un incentivo a permanecer desempleado, quizá no un gran incentivo, pero uno al fin.

Es decir, una medida orientada a resolver un problema produciría una elevación del mismo problema que intenta solucionar. Un análisis como éste corre el riesgo de verse como negativo en una primera impresión, aunque sólo sea un recuento de defectos de una medida propuesta con obvia miopía.

Hay otras medidas mucho mejores para resolver el problema de desempleo, como las reformas fiscal, energética, laboral y otras más, las que van a la raíz del problema sin tratar de maquillarlo como lo hace un seguro de desempleo.

Argumenta la gente que propone ese seguro de desempleo que él sería un fomento a la demanda interna porque coloca dinero en manos de consumidores potenciales que comprarán productos.

Esto es basura intelectual y un gran peligro. Ninguna razón sólida existe para fomentar así la demanda, porque lo que debe hacerse es promover la oferta y no la demanda. Lo que nos manda de nuevo a las reformas mencionadas para promover la oferta.

Esto es economía de primer año.

Al final se queda uno con la idea de que propuestas como la de este seguro de desempleo hacen quedar bien al que la propone, lo que tendrá un precio muy elevado si se realiza. La favorable primera impresión es una fantasía de relaciones públicas, el precio será real y cubierto por los ciudadanos que pagan impuestos.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





esp
Búsqueda
Tema
Fecha
Newsletter
RSS Facebook
Extras