Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
El Conflicto Central
Eduardo García Gaspar
1 mayo 2003
Sección: LIBERTAD ECONOMICA, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


México, al igual que muchos otros países, si no todos, enfrenta una discusión central tan esencial que es posible no darnos cuenta de ella en la vida diaria.

Es el enfrentamiento entre las ideas liberales y las ideas estatistas. No es nuevo el asunto, pero en estos momentos tiene una alta intensidad.

El liberalismo tiene sus defensores y sus enemigos, quienes argumentan incansablemente sobre las virtudes y defectos del sistema. En el fondo, los liberales defienden las nociones de la democracia como sistema de gobierno, de libre mercado como sistema económico y de libertad de expresión como sistema cultural.

Sobre la democracia y la libertad de expresión no hay desacuerdos graves, pues es rara la persona que piensa negativamente de ellas. Todos aplauden a la democracia y todos alaban a la libertad de expresión.

Pero la idea de la libertad económica o libre mercado aún es sujeta de terribles discusiones.

Los liberales sostienen que los libres mercados crean riqueza y que eso es el remedio a los problemas de miseria que se tienen en países como el nuestro. Los estatistas dicen que no, que lo que crean los mercados libres son situaciones de grandes disparidades de ingresos. La discusión sigue y seguirá.

Y no voy a intentar solucionarla aquí. Pero lo que sí trataré es sostener un punto. Los estatistas, enemigos de la libertad económica, suelen tomar a México como ejemplo del fracaso del liberalismo al mostrar una serie de cifras que “prueban” que la situación de los mexicanos ha empeorado desde que se aplican medidas económicas liberales.

No voy a entrar en esa batalla de números, pero sí voy a entrar en el campo de los razonamientos.

Voy a comenzar con una idea muy sencilla. Si se defiende la libertad de elección de gobernantes, si se defiende la libertad de expresión, de educación, de religión y demás, no hay razón lógica por la que la libertad económica deba ser anulada o limitada.

Si una persona tiene la libertad de profesar la religión que desee, se vería francamente ilógico que a esa misma persona se le negara la libertad de tener una empresa productora de gasolina, como sucede en México. Además, desde luego, queda por demostrar si México es un país liberal o no.

Los enemigos del liberalismo arguyen que debido a las medidas liberales el país está peor que antes, lo que supone que México es un país liberal.

La verdad es que México no puede ser calificado como un país liberal, aunque sí está en camino de serlo. Desde la década de los 80 comenzaron a aplicarse medidas de liberación del comercio internacional, lo que los estatistas toman como inicio del liberalismo mexicano. Mucho me temo que los estatistas se equivocan totalmente.

La bienvenida apertura de fronteras es sólo una parte del liberalismo. Para que un país sea considerado liberal, se necesitaría que tuviera varias características. Tendría que ser una democracia y México lo es desde el 2000, no hace mucho.

Tendría que carecer de monopolios como PEMEX y CFE, por no mencionar el privarse del corporativismo sindical.

En un régimen liberal, además, tendría que haber un sistema judicial eficiente y confiable, junto con un aparato de policía escasamente corrupto y, lo más grande, un sistema de respeto, fomento, registro y aprovechamiento de la propiedad privada.

México, desde luego, no tiene aún estas cualidades del liberalismo.

Decir que México es un país liberal porque ha firmado tratados de libre comercio es como decir que un automóvil puede andar porque tiene los neumáticos inflados. Es un requisito indispensable, pero hace falta bastante más que abrir las fronteras.

Este conflicto esencial, que se da tan en el fondo, tiene una importancia vital para el país, pues en la medida que se atrasen o impidan las reformas liberales, México volverá a su situación previa de un estatismo creador de pobreza y de corrupción.

El conflicto no es leve y tomará tiempo el convertir una cultura de servilismo frente al gobierno en una cultura de respeto y fomento hacia la responsabilidad y la iniciativa individual. En fin, son tiempos muy interesantes.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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