Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
El Culpable es Otro
Eduardo García Gaspar
21 agosto 2003
Sección: EFECTOS NO INTENCIONALES, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Hay algo muy interesante sucediendo en el estado de Nuevo León, México, y que debe ser examinado.

Sin duda ese Estado sufre de numerosos accidentes y percances en los que el consumo de alcohol juega un papel principal, pues una iniciativa de su gobernador propone una ley que castiga el exceso de bebida en lo conductores de autos.

La ley, desde luego, tiene un objetivo loable pero utiliza bases débiles y tiene efectos secundarios indeseables. Vayamos paso por paso.

Primero, veamos uno de los artículos de esa propuesta de ley. Dice lo siguiente,

“Serán solidariamente responsables por los daños que una persona cause a terceros como consecuencia de haber abusado en la ingesta de bebidas alcohólicas: (1) el dueño del establecimiento en el que se hayan servido o vendido dichas bebidas a dicha persona si su estado de ebriedad era evidente cuando se le sirvió o vendió; (2) el gerente o responsable del referido establecimiento en iguales condiciones”.

Sobre el objetivo hay pocas dudas: es positivo pues persigue crear un castigo al exceso en el beber.

Hasta aquí, todos aplauden y elogian al gobernador. Más aún, los diputados encargados de aprobar la ley están en apuros, pues si no la aprueban se pensará que son unos despreocupados de los problemas sociales y que se han vendido a los sucios intereses de los restauranteros y los dueños de tiendas expendedoras.

La verdad es que hay bastante más de fondo que esa simplista interpretación.

El objetivo es claro y no hay dudas sobre sus bondades. Las complicaciones surgen cuando se ven las maneras en las que se desea lograr ese objetivo.

La ley citada sigue uno de esos modos posibles para alcanzar el objetivos y lo hace ayudándose de un tercero, el establecimiento que vende o que sirve, pasándole la responsabilidad de juzgar si sus clientes pueden o no seguir bebiendo.

Esa es una responsabilidad transferida con una pena severa, la de la responsabilidad solidaria en caso de que sus clientes causen daños a otros.

Desde luego, hay otras maneras de alcanzar el objetivo. Una de ellas sería prohibir totalmente la venta de alcohol. Otra sería la aplicación de una ley que castigara severamente sólo al culpable de daños a terceros por motivos de consumo de alcohol, por ejemplo, con algún número mínimo de años de cárcel.

En fin, mi punto es demostrar que hay varios modos de alcanzar el objetivos buscado y luego, que la manera propuesta por el ejecutivo de Nuevo León tiene serios problemas.

El más obvio de ellos es negar a los bebedores responsables que son la mayoría su capacidad de juicio. Ya no serán ellos los que juzguen si han bebido de más, sino los meseros de un restaurante, su gerente o su dueño.

Estas personas, desde luego, no tienen la preparación para evaluar si una persona ha bebido de más excepto en el caso extremo y total.

Es decir, la autoridad traslada a un tercero una función para la que ese tercero no está preparado y lo hace bajo amenaza de aplicar una responsabilidad solidaria de los daños causados.

No es lógico ese traslado de responsabilidades a terceros impreparados. Si el mesero de un restaurante debe evaluar el estado de un cliente antes de servirle una copa, sería natural también que el mismo mesero evaluara el colesterol del mismo cliente antes de servirle unos huevos rancheros que le puede ocasionar un ataque cardiaco mientras conduce un carro y por eso tener un accidente.

Y, desde luego, esa propuesta presenta problemas de aplicación.

Por ejemplo, el siguiente: un cliente compra en una tienda cuatro botellas de ron después de haber comido con sus amigos y tomado una copas. No está borracho, y va a la tienda porque hay una rebaja.

¿Puede ser culpable la tienda de eso? Una ley así tiene serios defectos por la confusión que presenta en su delimitación de responsabilidades y da un incentivo al que bebe de más, pues le da oportunidad de culpar a otro por su exceso. “Yo no fui, fue el del restaurante que me sirvió de más”.

Le digo, con el objetivo no hay problemas, pero la manera en la que lo quiere lograr tiene serios defectos, tantos que se convierte en un obstáculo para el logro de eso que desea alcanzar.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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