Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
El Egoísta de Las Ranas
Eduardo García Gaspar
29 agosto 2003
Sección: EDUCACION, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Déjeme demostrar que en las cuestiones que enfrentamos los humanos hay al menos dos maneras de verlas y entenderlas.

El asunto es importante porque suele haber una fuerte tendencia a aceptar la primera manera de entender las cosas y olvidarnos buscar la otra. Es un ejercicio que suelo poner a mis alumnos y que en ellos causa una impresión duradera.

Vayamos a la situación concreta. Digamos que usted ve un documental en la televisión, de esos que narran cuestiones de la naturaleza.

El documental, que es real, se localiza en la selva amazónica y entre varias cuestiones, pone atención en las ranas de esa parte del mundo. Muestra un tipo de rana de escaso tamaño, en variedades numerosas y todas con colores chillantes, especialmente una negra con una gran mancha amarilla en su lomo.

Las pequeñas criaturas son encantadoras y se les muestra comiendo insectos.

Continúa el documental señalando lo que usted ya ha visto en otros documentales similares: cuidado con las ranas de colores chillantes, pues esas tonalidades tan extravagantes son indicios de que los minúsculos bichos son venenosos.

Tienen ellas en sus epidermis glándulas que segregan líquidos ponzoñosos capaces de matar. Un entrevistado en el documental señala que algunas de esas ranas son usadas por drogadictos para “echarse sus viajes” cuando lamen la piel de la rana.

En fin, todo va bien y es interesante. Más tarde, el enfoque cambia con el documental sosteniendo la siguiente tesis: esas ranas viven en el Amazonas y sus alrededores, donde se sabe que generan toxinas y se usan en la producción de medicinas locales, casi al estilo de los curanderos nativos.

Eso se ha hecho durante muchos años. Luego se menciona que un laboratorio extranjero fue capaz de estudiar el líquido que la rana genera en su piel y pudo convertirla en una medicina muy exitosa que generó un monto importante de ventas para esa empresa.

Sobre esa tesis, se construye el siguiente reclamo: el laboratorio sabía de la rana, de los poderes curativos del líquido que segrega, fue al Amazonas, consiguió una muestra de esa sustancia y sobre su análisis químico creó una fórmula que patentó y vendió por millones en todo el mundo.

Eso genera quejas del narrador y de la gente entrevistada, pues ese secreto era de ellos, se lo llevaron otros y ni siquiera les han pagado regalías.

La primera reacción es la natural, que es la de estar de acuerdo con lo que el narrador dice y pensar que ese laboratorio ha robado algo, que se ha beneficiado injustamente de un conocimiento ajeno y que sólo ha sido movido por un reprobable afán de lucro, pues ha ganado millones de dólares.

La cuestión, sin embargo, es bastante más compleja que eso tan simplista.

En esta segunda opinión, le ofrezco otra perspectiva. Tiene allí usted a las ranas y a bastantes personas que saben que el líquido de las ranas tiene propiedades curativas importantes… pero nadie hace nada. Todos se quedan igual que antes.

A nadie se le ocurre que pueden estudiar ese líquido y sobre su fórmula crear una medicina que va a ayudar a millones de personas en todo el mundo. Más aún, con el dinero de las ganancias derivadas de la venta de esa medicina, se podrán hacer más investigaciones con otras ranas y otras plantas.

Quedarse sin hacer nada por aprovechar lo que se tiene es una actitud muy egoísta, pues pudiendo beneficiar a millones, los de la ranas se quedaron sentados encima de una mina de oro que no quisieron compartir con nadie.

No tuvieron ningún sentido de empresa. Peor aún, no sólo fueron egoístas y haraganes, sin que ahora se quejan de que alguien llegó y les robó su “secreto”.

No les robó su secreto, me parece, sino que tomó algo que era conocimiento público y tuvo la visión de invertirle al proceso, haciendo más investigaciones, para crear una medicina exitosa, es decir, un remedio que ha beneficiado a muchas personas, sin esa posición apática de quien conocía lo de las ranas y no movió un dedo para ayudar a los demás.

En fin, mi punto es sencillo. Quise demostrar que al menos hay dos puntos de vista en muchas de las cosas que escuchamos.

Como seres pensantes no debemos aceptar la primera que se nos ofrece y de las varias opiniones debemos seleccionar la que nos parezca más razonable. No es complicado.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.



2 Comentarios en “El Egoísta de Las Ranas”
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