Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
El Llanero Solitario
Eduardo García Gaspar
10 noviembre 2003
Sección: NEGOCIOS, Sección: Asuntos
Catalogado en:


Si uno revisa la literatura de negocios que contrasta a los ejecutivos mexicanos con los extranjeros, seguramente se va a cruzar usted con la noción de que los ejecutivos mexicanos tienden a ser más jugadores solos que jugadores de equipo.

Aunque no estoy de acuerdo con esa generalización, me parece que sí existe una tendencia en el ejecutivo mexicano promedio a hacerle al llanero solitario.

Pongo un ejemplo que me impresionó. Hará más de diez años, una persona fue hecha responsable de realizar una investigación de mercado con una nueva metodología.

Este buen hombre, literalmente, la desarrolló de nuevo. Volvió a inventar la rueda, a pesar de que en los Estados Unidos esa metodología ya había sido probada; a pesar de que yo le ofrecí ayuda pues fui el primero en México en usar esa técnica. Jugó al llanero solitario.

Hay dos facetas en esto.

Primero, es de admirar quien eso hace y la vocación que demuestra, por no mencionar su talento fuera de serie. Pero, segundo, es una actitud demasiado arriesgada por una razón, la soberbia que ella contiene. Y la soberbia, lo sabemos, es el mayor de todos los pecados.

No es de sorprender que así se cometan errores grandes que podían ser evitados. La administración es, por esencia misma, una actividad fundamentada en la colaboración entre varios recursos. Uno de esos recursos es el humano, el más valioso de todos sin duda.

Lo que hacen los llaneros solitarios es ir en contra de esa esencia que llama a la intervención de varias personas para hacer que el resultado final sea mejor. Nadie puede hacer todo. Nadie lo sabe todo. Por eso, los llaneros solitarios tienen pocos éxitos. Porque rechazan la intervención de los demás. El asunto es serio.

Recuerdo haber hablado con un ejecutivo de Marketing no hace mucho, quien me contaba lo que su superior hacía: exigía tomar todas las decisiones sin importar qué tan pequeñas eran. Un día, mi amigo fue severamente regañado por haber decidido él solo la orden de medios para una pauta de radio en Querétaro. Menos del 1 por ciento del presupuesto.

Por el contrario, otro amigo que realizaba un complicado plan de Marketing para el lanzamiento de un producto extranjero en México, mandó copias a varios ejecutivos conocidos para obtener sus comentarios. Obviamente el resultado fue un mejor plan del que hubiera hecho él aisladamente.

La lección es de sentido común: hay que delegar, hay que escuchar, hay que lograr la colaboración de los demás. En otras palabras, hay que dejar de tener soberbia y creer que solamente uno tiene el talento para hacer las cosas. Y esto me lleva a un tema que no he visto tratado en la literatura de negocios en México.

Es mi sentir que las empresas pequeñas necesitan eso mismo, lo que en su caso es minimizar los riesgos de las decisiones del dueño, el que de seguro no tiene dentro de su organización alguien con el que pueda afinar sus decisiones. Esta situación lo manda a trabajar con escollos mayores a los posibles.

Pensando de largo plazo, bien les vendría a esas empresas contratar por fuera ese servicio y así elevar las probabilidades de éxito. En la realidad diaria, esas empresas son manejadas por llaneros solitarios la mayoría de las veces.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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