Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
El Maestro y el Marketing
Eduardo García Gaspar
3 abril 2003
Sección: ESCUELAS, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


La queja perenne de los editores de libros y los libreros en México es la escasa venta de sus productos.

Lo que dicen ellos es que en nuestro país las personas sencillamente no leen y, desde luego, las ventas de sus productos son débiles y sujetas a contenidos chatarra.

Aceptemos esto de que los mexicanos tenemos índices de lecturas en extremo bajos y tratemos de ver las razones de esa realidad.

Quizá quiera usted acompañarme en esta especulación, o quizá quiera usted dedicar su tiempo al examen de la estructura ósea de Talía, lo que se seguro representa una curiosidad más placentera.

En fin, lo que le digo es que reconozcamos la enfermedad y tratemos de ver las razones. Digo que es enfermedad, porque sin libros se carece de información y sin información las ideas y opiniones propias están a merced de la ignorancia.

¿Por qué en México se lee poco?

Poniendo un poco de sentido común, muy básico, es posible pensar que las actividades de los libreros y editores para promover sus productos, son malas. Vaya, que hacen muy mala mercadotecnia y que tienen malos productos. Consecuentemente las personas no los compran.

Sin embargo, la verdad es que eso es falso. Existe una gran cantidad de libros, muchos de ellos éxitos en otras partes y las librerías los exhiben y venden a precios accesibles.

Si la culpa no la tienen los editores ni los libreros, pensemos en que la culpa la tienen los autores que escriben cosas que no atraen a los lectores. Tampoco esta explicación satisface, pues entre los libros usted encuentra a nombres sagrados como Cervantes o Shakespeare. Cierto que hay bastante mugrero, pero también hay cosas buenas.

No, tampoco los autores tienen la culpa de nuestro escaso hábito de lectura. Eso nos lleva a otra de las posibles explicaciones del fenómeno.

Déjeme aventar una explicación que tiene potencial: los maestros de primaria y secundaria en realidad hacen marketing de los libros, o debieran hacerlo. Si no existe el hábito de la lectura, pero sí hay libros, me suena razonable echar buena parte de la culpa a quienes no han creado esa costumbre de lectura, es decir, a los maestros.

Lo que ofrezco en esta segunda opinión es, pues, algo sencillo.

En las escuelas, donde se debía crear un culto hacia los libros, los profesores han fallado y no han creado la costumbre de lectura entre sus alumnos. Más aún, no sólo no han creado el hábito y la afición por la lectura, sino que han producido la reacción contraria.

Muchas personas rehuyen los libros, los consideran aburridos, incomprensibles, irrelevantes. Esto tiene un efecto colateral terrible.

Ya que se alejan de los libros, pero la necesidad humana de diversión y entretenimiento se mantiene, muchas personas caen en contenidos que oscurecen el entendimiento, como muchos programas de televisión y publicaciones populares que obstaculizan el razonamiento.

Para nadie es un secreto que los índices de calidad de la educación mexicana son bajos, muy bajos. Esta evidencia apoya mi hipótesis de que nuestra nula inclinación por la lectura tiene su origen en una mala mercadotecnia de los libros en las escuelas.

La cosas se pone peor cuando existen varias generaciones de no lectores que procrean a más personas que no leen, pues la mayor parte de la educación fundamental se recibe en casa. Padres que no leen crían hijos que tampoco leen, generando un círculo vicioso.

El círculo puede romperse en su origen, es decir, en las escuelas haciendo de los libros un placer y no el tormento que los profesores y los planes de estudio han hecho de las lecturas.

Digo, porque poner a un niño de quince años a leer los Diálogos de Platón requiere una mente parecida a la del Marqués de Sade, aunque más refinada y cruel.

O lea usted algunas de las críticas intelectuales de libros para convencerse de que ni el que la escribió comprende la serie de frases que escupió para impresionarse a sí mismo y a sus colegas, pero no para crear gusto por la lectura.

El asunto es triste, porque una ciudadanía pobre de lectura, es una ciudadanía condenada a la pobreza.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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