Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
El Puente Colgante
Eduardo García Gaspar
12 mayo 2003
Sección: POLITICA, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en: ,


No hace mucho que escuché una buena tesis. Según la persona que la explicó, primero, hay que entender que México se encuentra en una transición.

Estamos en un período de cambios internos y de eso poca duda puede haber. Más aún, la transición toma tiempo. No es un proceso inmediato, ni instantáneo.

Es un proceso de varios años en el que cambian costumbres, leyes e ideas, que son las cosas que más tardan en cambiar. El ejemplo que esa persona usó fue genial, según yo.

La transición mexicana es como caminar por un puente colgante, de esos que vemos en las películas de Indiana Jones. Si usted ha caminado por uno de esos puentes sabrá la sensación que produce. Todo se mueve. Todo parece frágil.

Siempre existe el estremecimiento de que no se llegará al final. Cuesta trabajo. Uno tiene que concentrase, agarrando las sogas con firmeza. Se debe ver para adelante, sin volver la mirada hacia atrás y, más aún, sin mirar hacia el precipicio que está abajo.

Y nunca falta el gracioso que se ha quedado atrás y quien cree que es chistoso mover las cuerdas. Cruzar el puente es obligatorio si uno quiere seguir hacia delante. No faltan las personas que se arrepienten a la mitad del camino, ni las que prefieren quedarse sin cruzar. Por la mente siempre cruza la posibilidad de regresar.

México, sin duda, está transitando por ese puente colgante que se mueve, es frágil y tiene un abismo profundo bajo él. Hay personas, como Bartlett y Batres, que se encargan de mover las sogas para hacer difícil el caminar sobre él y provocan ganas de regresar.

Peor aún, suceden cosas que intentan convencer al que cruza para que regrese al estado anterior. Por ejemplo, las propuestas de leyes para las medicinas genéricas que querían reducir el tiempo de vigencia de las patentes y para el transporte que quieren devolverlo al momento de proteccionismo pasado.

Hay personas que obstaculizan la entrada al puente, que arrojan piedras a los que están cruzando. Los avances tienen adversarios. El futuro tiene enemigos.

Esto nos lleva a clasificar a las personas en dos grandes grupos.

Uno de ellos es el de los que miran hacia delante, toman riesgos, quieren mejorar aunque cometan errores.

El otro es el de los que quieren quedarse como están, es decir, regresar al pasado, volver a lo de antes.

El asunto tiene su fondo serio, pues la tendencia humana general es la de evitar los riesgos y sentarse cómodamente dentro de lo conocido.

Lo nuevo repele a muchos porque es riesgoso e incómodo. La decisión mexicana, por tanto, es más sencilla de lo que parece, si es que se ve así. México tiene tres posibles escenarios muy lógicos.

Uno es el optimista, el país cruza el puente y llega a una situación envidiable, dentro de un sistema democrático y liberal, con leyes razonables y modernas que producen bienestar y dan oportunidad a corregir de fondo nuestros problemas. Pero hay otros dos escenarios que no son optimistas.

El segundo escenario es un país que regresa a la situación anterior, la de una democracia falsa, populista, de irresponsabilidad gubernamental, que cierra de nuevo al país y no tiene oportunidad de corregir sus problemas de desarrollo.

El tercer escenario es dramático, el país se cae al precipicio y todo se torna un caos del que emerge un régimen totalitario después de varios años de desorden. El conocer estas posibilidades ya es ganancia.

No sé cuál de los tres escenarios sucederá, pero a los tres les asigno la misma probabilidad.

Nuestra situación actual es una de atasco gubernamental, de parálisis política, que es como estar ya cruzando el puente colgante pero haberse detenido porque algunos están atrás moviendo las sogas para impedir el cruce mientras otros están queriendo cruzar.

México está cruzando el puente, abajo hay un precipicio muy grande. Delante está un futuro promisorio, imperfecto, pero mejor que el pasado. Atrás está el pasado dictatorial, proteccionista, con todos los defectos que teníamos y con escasas probabilidades de remediar nuestros problemas.

¿De qué depende si acabamos de cruzar o no? En esencia, de la capacidad de negociación de las partes gubernamentales, del manejo las finanzas gubernamentales y de la madurez de los votantes.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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