Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Entender lo de Fuera
Eduardo García Gaspar
4 diciembre 2003
Sección: EDUCACION, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Hace unos 10 años tuve una reunión informal con un economista con quien es un placer conversar.

La plática versó sobre un tema que nos preocupaba a ambos: los empresarios no saben de economía y peor aún, no les interesa ni entienden que las malas decisiones de política económica de los gobiernos provienen de ignorar principios económicos conocidos.

En pocas palabras, los empresarios son mayoritariamente ignorantes de la economía. Una ignorancia que es contagiosa al resto de la población.

Fue en parte esa conversación la que me motivó a iniciar un esfuerzo personal de difusión de ideas económicas y políticas con la esperanza de promover un sano sentido común en esos temas. Así nació AmaYi [ahora ContraPeso.info]

Hace unos días, en otra comida, con otro gran tipo, salió de nuevo el tema.

Y la conclusión fue la misma: a los empresarios no les interesa conocer de economía y tampoco defender los principios que les permiten operar dentro de una sociedad. Puesto de otra manera, los empresarios son buenos en su función de iniciativa de negocios, pero malos cuando se trata de entender cómo funciona la economía. El tema no les interesa.

En mi vida he tratado con varios empresarios y ejecutivos de alto nivel y, efectivamente, prácticamente ninguno de ellos ha mostrado conocimiento sobre los principios básicos y valores que sostienen su función.

Por eso, las propuestas de empresarios y sus organismos de representación son en general acomodaticias. Por eso no existen instituciones de peso que defiendan a los mercados libres, consecuencia necesaria de la libertad que nos dio Dios. Esas instituciones necesitan recursos y los empresarios no tienen la visión de dedicar fondos a difundir las ideas que les dan vida.

Si eso es cierto a nivel de los empresarios, la población mexicana sufre esta misma enfermedad, que es la de no entender lo que sucede allá afuera.

La educación cívica de los mexicanos no fue tal, sino una indoctrinación partidista, muy ejemplificada en la siguiente historia contada por un sencillo hombre de clase media.

Decía él que de niño un día en la escuela la profesora les enseñó lo bueno que era que el petróleo estuviera en manos de todos los mexicanos. La idea le entusiasmó tanto que, dice él, corrió a su casa a contárselo a su mamá.

Una vez en casa, buscó a su mamá y le habló de lo bueno que era que el petróleo perteneciera los mexicanos. Cuenta él que su mamá lo miró de tal forma que aún a esa edad entendió que estaba diciendo una tontería. Ya de adulto lo narra reconociendo esa propaganda política que es la educación pública. Y así nos vamos acercando al punto en esta segunda opinión.

Es desafortunado, pero debemos reconocer que la población mexicana tiene muy escasos conocimientos para entender lo que sucede allá afuera, en aspectos económicos y políticos principalmente. Esta ignorancia es patente en los legisladores y otros miembros de los gobiernos mexicanos, pero también en los empresarios.

A ninguno de ellos parece interesarles saber cómo funciona la economía ni, mucho menos, tener una filosofía personal de valores esenciales.

La consecuencia de esto es seria, pues el país se mueve a la deriva en términos de ideas. No tenemos ideas sobre las cosas que causan progreso, ni sobre las que causan pobreza. Tampoco conocemos los valores a defender.

Todo es solucionado a la corta, por conveniencia inmediata y de corto plazo.

Las discusiones sobre las reformas muestran eso claramente, donde los intereses partidistas prevalecen sobre las ideas convenientes. Y, sin embargo, allá afuera existe una realidad que nosotros creamos para bien o para mal, en la que podemos crear riqueza o podemos producir pobreza.

Tan solo falta conocerla, especialmente por la gente que toma las decisiones mayores en el país. Para esos gobernantes y esos empresarios, ese conocimiento es un deber moral.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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