Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Es Como Una Empresa
Eduardo García Gaspar
4 febrero 2003
Sección: CRIMEN, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Un gobierno decide entrar a las fábricas de licores y cervezas para llevarse a la cárcel a los ejecutivos que encuentre en ese momento. Más aún, confisca miles de botellas y las rompe.

Mete a la cárcel a los ejecutivos y todos los ciudadanos aplauden rabiosamente por la efectiva labor del gobierno, pues piensan que así se combate el alcoholismo y el exceso de beber.

Dentro de esas plantas manufactureras, la vida ya no es igual, pero los puestos van a ser llenados de nuevo, de seguro con sueldos mucho mayores, pues el que allí trabaje puede ser arrestado.

Más aún, los nuevos ejecutivos de esas fábricas intentarán pasar cuotas a las autoridades para que los dejen trabajar sin arrestarlos. Obviamente el precio de los licores y cervezas se elevará significativamente para cubrir esos riesgos del negocio.

Lo que habrá cambiado es el modo de operación, pero la empresa seguirá operando igual que antes satisfaciendo a un grupo de consumidores. Quite usted a un tesorero, que al día siguiente habrá otro. Arreste usted a un director general, que en minutos alguien ocupará ese puesto.

Confisque usted las botellas que quiera, que habrá una escasez momentánea. El efecto neto de todo será en esencia uno, esas bebidas aumentarán su precio mucho, muchísimo.

Pero seguirá habiendo personas que ocupen los puestos de quienes sean arrestados. Seguirá habiendo oferta de licores y cervezas. Cambiarán las personas, cambiarán los precios, pero el producto seguirá existiendo.

En otras palabras, el combate al narcotráfico, como se realiza en la actualidad, nunca va a tener éxito porque comete un error estratégico serio.

Ese error estrepitoso de la guerra contra el narcotráfico es su enfoque a las personas que ocupan puestos dentro de las organizaciones que cultivan, producen y distribuyen esos productos.

Si usted arresta a un director general en la empresa que usted quiera, por sí misma la organización llena ese vacío de autoridad interna (quizá violentamente, pero va a encontrar un sustituto). Si usted arresta a un distribuidor, muy rápidamente surgirá otro.

El combate al narcotráfico comete una equivocación mayúscula al reportar con orgullo los arrestos de los grandes capos, creyendo que eso es un golpe duro a esas organizaciones. No son golpes duros, ni serios, ni fuertes.

Usted puede arrestar a todas las personas que todas las organizaciones de narcotraficantes que ese tráfico no va a desaparecer. Este error tiene serias consecuencias. La más clara de ellas es el desperdicio de grandes recursos en un combate que no tiene fin.

Ese dinero podría emplearse más productivamente en otras labores. El menos claro es el flujo enorme de recursos que ese combate produce y que hincha las arcas de ese mismo a quien se quiere combatir.

Es un círculo vicioso que produce que el mismo hecho de combatir a esas organizaciones les haga llegar más dinero a ellas. Ese enorme ingreso se convierte en un estímulo mismo a defender el negocio y cubrir sus gastos crecientes ante la persecución que sufren.

Éstos y otros razonamientos apuntan a una conclusión que tiene una gran solidez: el combate actual al narcotraficante, como está siendo realizado, no acabará con ese tráfico jamás. Sus únicos efectos serán el producir noticias sobre capturas de personas y el elevar los ingresos de esas organizaciones.

Señalar ese error tiene la virtud de mostrar una dirección más prometedora. Si el error de la lucha contra las drogas es estratégico, la modificación que se necesita es de ese nivel también y no tiene como principal meta el capturar narcotraficantes ni decomisar drogas.

Usted puede imaginar alguna solución que no sea esa tonta guerra de captura y decomiso, que lleva años y años de fracasar. Piense en esto y quizá sea cuestión de aceptar el mal menor.

Después de todo, el tequila que suelo tomar antes de comer es legal y paga impuestos. Claro que alguien puede tomar demasiado y causar problemas, pero no produce la criminalidad de las drogas.

Los licoreros pagan impuestos, no se pelan entre sí con metralletas, crean empleos legales, no corrompen sistemáticamente a las autoridades. Quizá exista otra solución. Pero lo que parece cierto es que la estrategia del actual combate a las drogas jamás tendrá éxito.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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