Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Es de Locos
Eduardo García Gaspar
24 septiembre 2003
Sección: Sección: Una Segunda Opinión, SOCIALISMO
Catalogado en:


La reunión de la OMC en Cancún presenta una oportunidad que no puede resistirse para hablar del libre comercio entre las naciones, que es precisamente lo que ha hecho la revista The Economist con varios artículos.

En uno de ellos se trata la perversa lógica del sistema europeo de subsidios al campo.

Un sistema que en palabras de la revista es “un insulto a la inteligencia económica”, pero que ha estado vigente durante tanto tiempo que ha perdido su sentido de idiotez.

Lo que sigue es la descripción que hace de esa política del campo en Europa en una traducción muy libre mía, referida a las ideas principales. La Unión Europea sostiene precios altos para los granjeros, a niveles tan altos que se ocasiona lo obvio, una oferta por encima de la demanda.

Esto es economía de primer año: cuando los fabricantes pueden vender a precios muy elevados van a producir más de lo que el mercado absorbe.

Lo que eso causa es lo lógico, artículos en exceso a precios tan altos que nadie los compra internamente. Y a esos precios tampoco se pueden vender externamente.

De allí que para venderlos fuera de Europa, se dan subsidios a la exportación, de unos 2,500 millones de dólares anuales.

Puesto en palabras sencillas, la política europea hace lo siguiente: eleva los precios pagados a los productores del campo europeo tanto que se producen artículos de tal precio y en tal cantidad que no se pueden exportar por lo que se les subsidia para hacerles bajar de precio. Es de locos.

Primero suben el precio artificialmente y luego lo bajan ficticiamente.

En otras palabras, los ciudadanos europeos regalan su dinero a los productores de esa región con lo que su bienestar se ve afectado y más tarde regalan más dinero al resto del mundo con precios más bajos.

Pero aún hay más, pues los precios de los productos exportados con subsidios deprimen los precios de los productos mundiales del mismo tipo, lo que arteramente afecta a los países y fabricantes que se comportan más racionalmente.

No es ese el final de la historia.

Los que producen fuera de Europa a menor precio no pueden exportar a esa región, porque la Unión Europea les pone impuestos a esos bienes de fuera.

Desde luego, en toda esta locura, las personas salen lastimadas: los ciudadanos europeos pagan más de lo que debían por los productos y por los impuestos, y los países de fuera que pueden exportar a Europa son frenados.

Además, esos países son lastimados por los precios artificiales bajos de los productos europeos exportados. Hasta aquí lo que la revista menciona. El reto del comercio mundial consiste, por tanto, no en tener la razón y ganar el argumento de lógica económica.

Esa batalla está ganada, siempre ha estado ganada. No se trata de tener razón, ni de demostrar que el comercio internacional produce más beneficios que el proteccionismo.

Los partidarios del aislacionismo no presentan una batalla de uso de la razón, sino otra más difícil de ganar, la de los privilegios de los agricultores europeos, principalmente los franceses, dispuestos a defender su egoísmo con violencia.

Igualmente existe la batalla contra la ignorancia intencional, que es la peor de todas las que puedan librarse, la de quienes sabiendo que no les asiste la razón usan igualmente la violencia.

Más resumido el asunto, queda una idea central. Está claro que se deben retirar los subsidios locos de la Unión Europea, de los Estados Unidos y del resto de los países que los usan, incluyendo México. De eso no hay la menor duda.

El problema es cómo retirar esos subsidios cuando quienes gozan de sus beneficios están dispuestos al uso de las marchas y protestas violentas. De hecho, ése es el problema eterno de la cancelación de todo tipo de privilegio artificial dado por los gobiernos, sea el que sea.

En un plano realista, es obvio que no será posible retirar esas locuras de golpe, como debiera ser, sino gradualmente con fechas límites. ¿Se perderán empleos en el campo europeo?

Sin duda, pero ganarán millones de consumidores, europeos y de otros países y esos desempleados podrán irse a trabajos en los que no se necesite mantenerlos de manera artificial. Todo es cuestión de poner atención en lo que fácilmente se ve, pero también en lo que no tan sencillamente se puede observar.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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