Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Es Igual a Mentir
Eduardo García Gaspar
30 octubre 2003
Sección: ECONOMIA, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Tome usted el producto que quiera, digamos un jabón, y se verá fácilmente que decir cosas que no son ciertas sobre el jabón es igual a mentir.

Por ejemplo, si usted dice que usando ese jabón se puede curar el cáncer de piel y eso es falso, la conclusión será lógica. La publicidad del producto es embustera.

El principio se aplica a todo aquello que resulta no ser cierto sobre el producto, el que sea. Por ejemplo, tampoco podría decir que una cierta marca de gasolina da más del 30 por ciento de kilometraje extra si el producto en realidad no lo hace.

Todo el asunto se reduce al principio moral de no decir mentiras, no falsear los datos, no informar tergiversaciones. No puedo imaginarme a persona alguna que estuviera de acuerdo con la idea de decir mentiras.

Pero hay mentiras acerca de bienes y servicios que son aplaudidas por muchos, elogiadas por la mayoría e intencionalmente cometidas por las autoridades.

Me refiero a los precios de productos que son voluntariamente alterados por la autoridad, lo que de hecho es una información falsa. Para esto se necesita entender que los precios contienen información acerca de los bienes y servicios.

Los precios de los productos, si se establecen en un mercado verdadero, son información útil para los vendedores y los compradores. Con los precios se toman decisiones de compra y de venta.

Una ama de casa que encuentra la naranja a precios muy bajos puede decidir comprar más de lo que usualmente adquiere, exactamente igual que un fabricante de jugos. Un productor puede decidir usar gas natural en lugar de diesel para sus procesos usando con referencia a los precios de esos bienes.

Más aún, con los precios se hace la contabilidad para determinar si se gana o se pierde en las empresas y para calcular las decisiones de cualquier hogar.

Es decir, los precios son literalmente un dato vital para la toma de decisiones, desde la más humilde de las familias hasta la más grande de las empresas.

Y los precios son el resultado de las decisiones de millones de personas dentro de un proceso de intercambio de bienes. El peligro está, desde luego, en que los precios, por alguna razón, no sean reales. Por ejemplo, un control gubernamental del precio del gas, de la gasolina, de la electricidad, de cualquier otra cosa, necesariamente implica una distorsión de la realidad, del precio verdadero.

Ese control, en palabras sencilla, impone una mentira en la gente, pues dice que un producto tiene un precio diferente al real.

El punto es que con información falsa, las personas van a tomar decisiones equivocadas. Si la naranja es escasa y tiene un precio real alto, va a causarse daño en el caso de ponerle un precio artificial más bajo. La gente comprará naranjas como antes, creyendo que no está escasa, lo que resultará en faltantes continuos y nadie interesado en resolver la escasez.

Más, desde luego, la posibilidad de mercados negros a precios altos.

Muchos aplauden cuando el gobierno otorga subsidios, fija precios, establece tarifas de importación y decreta impuestos diferenciales de productos, cuando en realidad todo eso es mentir, claramente es engañar, timar y hacer que las personas vivan con información que es intencionalmente falsa.

Es aún más grave que decir que un producto puede hacer lo que no hace en realidad. Es el caso más severo de publicidad engañosa.

Con una consecuencia muy seria. Si, por ejemplo, usted recibe subsidios, su empresa está fundada en una mentira y la contabilidad de la empresa es literalmente falsa. Sus utilidades son una ficción absoluta.

La situación es al menos paradójica, pues mientras todos estarían en contra de la publicidad engañosa de cualquier producto, muy pocos notan que esas medidas gubernamentales son una mentira aún mayor y de más graves consecuencias.

Al final, desde luego, queda a la vista un principio objetivo y válido. ¿Cuál economía cree usted que progrese más, la que está sustentada en información falsa o la que está fundada en datos verdaderos?

La respuesta es obvia. Y, desde luego, México vive en un sistema con buena cantidad de estas mentiras intencionales que logran lo contrario de lo que persiguen.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





esp
Búsqueda
Tema
Fecha
Newsletter
RSS Facebook
Extras