Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Ese Terrible Miedo
Eduardo García Gaspar
7 marzo 2003
Sección: EDUCACION, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Varios de los escritos que he leído acerca de cómo somos los mexicanos tratan lo más obvio, como nuestro escaso respeto por el tiempo de los demás, lo que nos hace llegar tarde a las citas, ocupar el tiempo en cosas poco importantes y tener fiestas que se alargan interminablemente.

Hay, desde luego, otras culturas que son lo opuesto. En fin.

El punto es que no hace mucho que me encontré con un escrito que hablaba de esas cosas obvias, pero añadía un rasgo del mexicano que no es tratado comúnmente.

Ese rasgo cultural nuestro es la carencia de asertividad, lo que no es otra cosa que la incapacidad de afirmar con certeza las cosas.

En pocas palabras no somos dados a decir las cosas con claridad y seguridad, lo que incluye un cierto miedo a definirse. Somos quizá como los jabones que no pueden ser sujetos y andan saliéndose de todas las situaciones.

Nuestras opiniones no son claras ni definidas, andamos de un sitio a otro según convenga. Si alguien hace un mal trabajo, tenemos miedo a herirlo diciendo eso que le permitirá mejorar. Si alguien nos dice que hicimos algo que era malo, pensamos que es una crítica contra nuestra persona.

La secretaria que sabe que su jefe no fue a trabajar dice al que pregunta por él que tuvo un problema con el carro que se le descompuso.

La falta de asertividad nos lleva a no aceptar que no se sabe e inventar algo, incluso mentir. “El camión ya salió para allá y no debe tardar en llegar”, nos dice el empleado de la empresa que prometió entregar un artículo en la casa después de que a ese camión le ha sucedido de todo.

Chocó el día que iba a entregarnos la mercancía, luego el chofer no llegó, al camión se le descompuso el alternador. Esta es una invención de pretextos mentirosos que nos llevan a poner excusas que intentan negar una responsabilidad concreta.

Pocas veces escuchamos de alguien ese “Sí, la culpa fue mía”, pues siempre hay pretextos y causas que nos quitan responsabilidad personal. Con miedo a decir las cosas claras, es natural que en los terrenos políticos suceda lo mismo, es decir, que el lenguaje político ande por las ramas y cuando alguien se atreve a no andar por las ramas es el blanco de críticas más fácil.

Va aumentando, pero aún es escasa la proporción de servidores públicos que reconocen problemas y que responden con lenguaje claro.

Por eso en la política se usan términos que no significan un cacahuate, como la soberanía nacional, la justicia social y otras formas que permiten salirse del problema como jabón húmedo. Por eso la política está invadida de seriedad insoportable, porque la forma es lo único que vale ante el vacío de contenido personal.

Sólo el que puede bromear tiene contenido en su lenguaje y se ha definido.

En fin. Lo preocupante de todo esto es su impacto negativo en la política mexicana, que necesita claridad y posiciones definidas. Si alguien en México es socialista, no lo va a decir abiertamente, al igual que difícilmente admitirá ser liberal. Y eso dificulta el entendimiento mutuo. Habrá mentiras y apariencias que limitarán los diálogos.

Tenemos, pues, un rasgo cultural que es más serio que el de la impuntualidad, si es cierto eso que dice el texto que comento. La ventaja es que al menos ya sabemos que mucho de las posturas políticas es en realidad un disfraz de inseguridad personal.

Las palabras sirven más para ocultar que para comunicar, como el alumno mío que siempre llegaba con retraso, nunca participaba y jamás hacía las tareas.

Cuando le comenté que de seguro reprobaría, me mencionó una larga retahíla de pretextos que tenían que ver con enfermedades personales que a cualquier persona la hubieran llevado a la tumba. Es mentir por querer ocultarse.

Y, al final, al menos yo me quedo con una idea: los mexicanos tenemos que usar todo nuestro talento para tratar de adivinar qué nos está diciendo el otro, cuando él está diciendo quizá todo lo contrario de lo que quiere decir.

Se trata de un terrible miedo a hablar claramente y a aceptar las responsabilidades de lo que uno hace y dice.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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