Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Esperar Sentados
Eduardo García Gaspar
14 mayo 2003
Sección: Sección: Una Segunda Opinión, SOCIALISMO
Catalogado en:


Decía mi abuela, cuando algo la desesperaba, que estaba “hasta la coronilla” de eso que la hartaba.

De esa expresión me acuerdo cuando oigo hablar de eso tan repetido que llamamos “proyecto de Nación”, que según los mexicanos es un requisito indispensable para progresar. La verdad es que es un absurdo.

Si usted quiere, acompáñeme al corazón del asunto y veamos como eso del proyecto de Nación es una tontería.

Tenemos que empezar por ver qué significa eso de proyecto de Nación, que es algo en lo que debe existir un acuerdo previo de todos. Es decir, para llegar a un acuerdo sobre el proyecto, primero debemos definir lo que ese proyecto es.

Digo, porque se puede tratar de tener una totalmente nueva constitución, o simplemente hacer unos cambios a la actual.

Pero puede ser que para otros lo del proyecto incluya también cuestiones económicas y para otros no; que para unos sea un proyecto en extremo detallado y para otros no; que para unos incluya cambios políticos y para otros no.

Pero supongamos que ya nos pusimos de acuerdo en lo que significa proyecto. Ahora lo que viene es peor aún: tendremos que votar diferentes propuestas de proyecto de nación.

Quizá el PRD proponga, si se ponen de acuerdo sus miembros, que México sea un país socialista, fuera de la globalización, con amplia intervención económica del estado y un sistema de salud estatizado.

Pero el PAN proponga un proyecto de libertad política y de expresión, con democracia representativa y una ambigua libertad económica.

Puede ser que alguna asociación ecologista proponga otra cosa, como la cancelación de todos los permisos existentes de hoteles en playas y su inmediata destrucción, otorgando a los animales mexicanos los mismos derechos que a las personas, por lo que estaría penado comer res.

Por mi parte, se me podría ocurrir que las estaciones de radio tuvieran que trasmitir música de Mozart todo el día, prohibiendo el rap. A usted se le podría ocurrir otra cosa.

Es decir, los proyectos de nación generados en cada una de las mentes de cada uno de los mexicanos serían literalmente varios millones de proyectos a discutirse y defenderse por parte de su autor. Nos esperarían varios años de pelotera hablando de esos proyectos.

Y mientras el mundo sigue su marcha, México se detendría para analizar su proyecto. Si los partidos no se pueden poner de acuerdo en las Cámaras para una simple reforma hacendaria, no veo cómo solamente ellos se podrían poner de acuerdo en algo tan global como el proyecto de nación para México.

La cuestión operaría más o menos así.

Por lógica, cuantas más personas entraran a la discusión más tiempo tardarían. Unas 10 personas podrían llegar a un acuerdo con más facilidad que 100, aunque no en una relación aritmética, sino en una geométrica.

El que ganara esta partida sería no el mejor proyecto, sino aquél que tenga una organización mejor de grupo, por lo que México terminaría sometido al grupo más organizado y vociferante, no al mejor proyecto.

Luego está el número de detalles en los que debe haber acuerdo.

Ponerse de acuerdo en 3 puntos es más sencillo que ponerse de acuerdo en 30. Ya que un proyecto de nación es algo que debe tener un número grande de puntos, la discusión sería interminable. Porque, por ejemplo, tendríamos que estar todos de acuerdo en detalles como la aceptación o no del brócoli para entrar a México, bajo qué condiciones y de qué países.

Para terminar de amolar las cosas, la discusión sobre el proyecto de nación implicaría que cada uno de los que emitirán su voto conoce del asunto sobre el que vota.

Si yo votara, por ejemplo, sobre aspectos del NAFTA, de menos tendría que conocer todos los detalles del tratado. Los mexicanos tendríamos que pasarnos meses estudiando cada uno de los detalles del proyecto de nación.

Es imposible el asunto, pero hay una solución. Tener un proyecto de nación en el que cada habitante pueda hacer posible su propio proyecto de vida. Y ese es un proyecto de libertad, sencillo y fácil.

Lo que soluciona este problema es tener un proyecto de nación en el que cada mexicano pueda realizar su proyecto de vida, sin imposiciones por parte de terceros, y para eso se necesita solo unas pocas leyes que defiendan los derechos individuales y hagan del gobierno el responsable de salvaguardar esos derechos. No es muy complicado el asunto.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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