Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Excesos Democráticos y Vino
Eduardo García Gaspar
15 julio 2003
Sección: POLITICA, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


La democracia es como el vino, pocas cosas tan buenas existen en este mundo siempre que ellas se usen con compostura.

Las bebidas alcohólicas han acompañado a la civilización desde los olvidados tiempos en el que algún afortunado accidente logró la fermentación de algún grano, pero la democracia es muy nueva y su descubrimiento tiene pocos siglos.

La situación es aún más extrema en México. El pulque precolombino y otras bebidas similares han estado con nosotros durante siglos, aunadas a las bebidas del resto del mundo desde hace más de cinco siglos.

Pero la democracia nos llegó del golpe en el año 2000, sin instrucciones y sin preparación.

Quizá México pueda compararse en este sentido con los perros que persiguen automóviles. Usted los ha visto.

Ellos persiguen furiosamente a todo carro que pasa, ladrando con rabia hasta que el auto se aleja. Pero si el carro se detiene por alguna razón, el pobre animal se queda sin saber qué hacer, pues no está preparado para lo que sigue.

Reconociendo nuestra obvia inexperiencia democrática, es una necesidad obligada ver lo que podría suceder si la democracia se aplica mal, que es lo mismo que le podría suceder al novato que por primera vez utiliza una computadora de la que no tiene un manual.

La democracia, vista así, es como una computadora: pocas cosas tan útiles hay, si se saben usar, pero cuando no se saben usar producen frustración y arrebato.

El consenso general es ver a la democracia como el mejor de los sistemas políticos, o como el menos malo de ellos.

En su raíz original explicada por Montesquieu, el temor al abuso de poder de los gobiernos se remedia fragmentando ese poder en las tres famosas ramas, ejecutivo, judicial y legislativo.

Esta participación del poder es una herramienta que evita abusos de poder. Siglos más tarde Popper añadió una dimensión extra.

Dijo que la democracia es un sistema político que permite cambiar de gobernantes sin violencia, una posición contraria a la de los sistemas autoritarios. Y que es una locura basar a la democracia en la selección de los mejores gobernantes. Con esas ideas podemos especular sobre los excesos democráticos a los que estamos expuestos.

El más obvio de ellos es el actual, el empecinamiento terco de las partes del gobierno que no se ponen de acuerdo y, por tanto, impiden el funcionamiento potencial del país.

La falta de reformas legales es el ejemplo obvio de este exceso democrático. El otro exceso democrático en el que estamos cayendo es el de la confusión de la política con el marketing, muy claro en la personalidad de Fox, un presidente más de mercadotecnia que de liderazgo político.

Este exceso democrático confunde a la popularidad con la política, con López Obrador como otro ejemplo muy claro y diáfano.

Cuando la democracia es vista como un concurso de popularidad electoral, ello fuerza al gobernante a emprender acciones que le hagan ser admirado y preferido a toda costa para lo que se obliga a seguir a las mayorías electorales ciegamente y sin sentido de responsabilidad.

Va a regalarles todo lo que ellos quieran, pensiones, subsidios, seguros, transporte, todo siguiendo el modelo de Evita Perón (este modelo, por cierto, no lo está siguiendo Martha de Fox, sino López Obrador).

Ese exceso democrático de búsqueda obsesionada de popularidad ya lo hemos vivido en México, se llama populismo y conduce a crisis financieras que dañan terriblemente a quienes se ha tratado de ayudar. Estos son los excesos democráticos a los que México está expuesto muy seriamente.

La razón de esos riesgos es nuestra carencia de experiencia democrática, un defecto que se quita con el tiempo, cuando la población y los gobernantes entiendan que la democracia es la posibilidad de cambiar de gobierno por la vía pacífica dentro de un sistema de poderes divididos que deben llegar a acuerdos y que ellos tienen responsabilidades más allá de la búsqueda desesperada de popularidad.

Los buenos gobernantes son responsables y deben tomar decisiones que no son populares, cosa que desde luego aún no conocen nuestros políticos, que quieren quedar bien con todos y no quedan bien con nadie.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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