Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Father Sirico
Eduardo García Gaspar
3 septiembre 2003
Sección: FAMOSOS, LIBERTAD GENERAL, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Un gran personaje de nuestros tiempos es el padre Robert A Sirico, católico, presidente del Instituto Acton.

Ésta es una organización dedicada al estudio de la libertad y de la religión, temas que son mi fascinación total desde hace muchos años.

He visto a Sirico personalmente un par de ocasiones, siempre amable y directo, expresando la gran preocupación de conjugar en un todo congruente a la religión y a la libertad.

Si usted está preocupado por la pérdida de valores en la actualidad, quizá le interese lo siguiente.

Cuenta él que fue en su juventud parte de los movimientos “de paz y amor” de los años sesenta, en esas épocas de las protestas estudiantiles contra el establishment, de las canciones de acusación y tantas cosas que vimos quienes vivimos en esos años nuestra juventud.

Desde luego, por lo visto, el padre Sirico pasó por un proceso de maduración que le llevó a tener otros objetivos en su vida, como ése, el de conjugar a la libertad y a la religión de manera simultánea. Ya que eso es de extrema importancia en el mundo moderno, a continuación menciono algunas de las ideas de él.

La libertad a la que tanto queremos y adoramos, en realidad no puede ser un fin en sí misma, pues ella debe responder a principios mayores que son los de fe y moralidad.

El gran punto Sirico es esa idea de unir a la libertad con la idea de la responsabilidad que implica la moralidad. No pueden existir distanciadas una de otra.

En otras palabras, la libertad no puede entenderse fuera de un marco moral puesto que la libertad no nos provee con la serie de principios que se necesitan para usar esa libertad. Es la moral la que crea la noción de un ser humano digno, valioso en sí mismo, que merece libertad.

De esa moral emergen también las ideas que dan sentido a la libertad. Dice Sirico que el pedir que la libertad no tenga ataduras morales es un error serio.

Esta equivocación genera el libertinaje que se torna un fin en sí mismo al hablar de derechos sin reconocer que existen obligaciones también. Ejercer un derecho sin su correspondiente obligación ya no es un derecho, sino una licencia para actuar (como James Bond con licencia para matar).

Entendiendo a los derechos como licencias o permisos, la sociedad actual ha estado tolerando acciones que hace treinta o más años hubieran sido impensables, como la marginalización de personas.

Lo que hace ese libertinaje es poner todo el énfasis en mantener abiertas las opciones, dejando sin sentido la vida del libertino, porque después de todo esa cantidad de opciones no serán nada después de la muerte.

El remedio está en comprender que la libertad tiene una vida común con la moral, que ambas caminan juntas y que si no lo hacen, grandes males surgen sin remedio. Eso es lo que en resumen dice Sirico en uno de sus escritos recientes.

No puedo dejar de admirar la tesis, que coincide plenamente con la que durante años he sostenido. Viendo esto para el caso mexicano, tenemos una situación grave. Generaciones enteras desde los inicios del priísmo han recibido una educación de la que no fueron parte las ideas de libertad ni de moral.

Hasta ahora empezamos a entender las bondades de la libertad, pero lo estamos haciendo sin su necesaria compañera, la moral. Si nos preguntamos la razón de una corrupción rampante y tolerada, de familias desechas, de índices de criminalidad extendida, de jueces incapaces, de policías deshonestos, de políticos incapaces… mucho de eso puede ser explicado por entender a la vida como el mantener las opciones abiertas, sin limitación alguna, sin la noción de responsabilidad personal.

La educación pública no contuvo esa noción central que toda persona debe tener: eres libre, pero también, por eso mismo, eres responsable de lo que haces.

Y, desde luego, ya que no es posible que cada persona desarrolle su propio código moral, se torna una necesidad lógica la existencia de reglas morales y éticas que guíen esa libertad hasta llegar a ser entendida como lo que es: la libertad es la posibilidad de hacer lo malo, pero optar por el bien de manera voluntaria.

La próxima vez que veamos un exceso de libertad, veremos que en realidad es un acto que entiende mal a la libertad.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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