Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Fuera de Serie
Eduardo García Gaspar
4 septiembre 2003
Sección: Sección: Una Segunda Opinión, Y FABULAS E HISTORIAS
Catalogado en:


Cuentan que ya hace tiempo, en un lugar cerca de aquí, una familia tuvo su primer hijo.

Ambos, padre y madre, discutieron durante días qué nombre ponerle al vástago, pues deseaban que el nombre seleccionado fuese uno que ayudara en la futura vida del hijo.

Varios días y muchas discusiones después del nacimiento, los dos llegaron a un acuerdo. Le pondrían de nombre Extraordinario, pues pensaban que eso le ayudaría a tener un futuro y una vida brillantes.

Y fue así que el bebé se registró civilmente y el cura del pueblo, no sin ciertas dudas, acordó bautizarlo. Extraordinario crecía como cualquier otro niño de cualquier otro pueblo, sin nada que lo distinguiera, aunque sus padres seguros estaban de que él haría honor a su nombre.

Por fin, un día, Extraordinario tuvo que ir a la escuela.

Fue inscrito como cualquier otro y como cualquier otro, lloró al despedirse de su madre a la entrada del colegio. Fue entonces cuando Extraordinario comenzó a sufrir las burlas de sus compañeros de escuela, quienes hacían mofa de su nombre.

Las guasas duraron durante los seis años de primaria, durante los tres años de secundaria y durante los dos años de preparatoria. Las calificaciones de Extraordinario eran promedio, sin distinguirse por cualidades fuera de serie.

Una vez terminada la preparatoria, Extraordinario comenzó a trabajar en el negocio de su padre, el que daba lo suficiente para una vida normal, sin lujos, pero tampoco con apuros. Extraordinario seguía creciendo y era ahora un joven, como todos, que se sentía atraído hacia el sexo opuesto, especialmente hacia Josefina.

Inició el noviazgo como todos, con miradas furtivas en la plaza del pueblo; y terminó como muchos, con una boda en la iglesia.

El banquete fue sencillo, como cualquiera de los que allí se celebraban. Ya casados, Josefina y Extraordinario vivían contentos con su destino. Profundamente enamorados uno de otro, engendraron dos hijos. Ninguno de ellos recibió el nombre de Extraordinario, pues bien sabía él lo que ese nombre significaba en cuanto a las burlas que causaba.

Extraordinario era feliz, excepto por una cosa, su nombre. Le molestaba su nombre. Era él como cualquier otro, quitando eso de su nombre.

Se habían burlado de él durante todos los años de la escuela. Más aún, las mofas seguían entre las personas del pueblo, a pesar de que Extraordinario tenía ya más de cuarenta años. El tiempo pasaba.

La vida de Josefina y de Extraordinario seguía como la de todos. Sus hijos crecían y fue así, con esa rutina apacible, que Extraordinario llegó a los sesenta años, no sin algunos achaques propios de esa edad. Siguieron pasando los años, sin que nada fuera de serie sucediera.

Llevaban ya cincuenta años de matrimonio y sus hijos, ya casados, les habían dado la alegría de un par de nietos, como siempre sucede.

Fue varios años después, no muchos, cuando poco antes de cumplir sesenta años de matrimonio, Extraordinario tuvo un ataque al corazón y murió. Josefina, antes de la muerte de Extraordinario, había recibido de él instrucciones muy precisas.

Extraordinario, le había dicho lo siguiente, “Josefina, mi vida ha sido muy feliz, aunque en ella nada sorprendente me haya sucedido. Lo único que me ha molestado ha sido mi nombre, por lo que te pido una cosa cuando me muera”.

Lo que Extraordinario pidió a Josefina fue que en su lápida no se escribiera su nombre y que pusiera en ella sólo un pensamiento, el que Josefina quisiera. Así fue que en el panteón del pueblo fue enterrado Extraordinario, bajo una lápida escrita por Josefina y que decía, “Aquí yace un hombre bueno y apacible, quien durante casi sesenta años fue fiel a su esposa y cariñoso con sus hijos”.

Y ahora, cuando algunas personas visitan el cementerio del pueblo, pasan por esa tumba y leen lo que dice la lápida, se detienen y exclaman, “¡Es extraordinario!”.

Y se alejan de allí pensando y meditando que en las cosas normales de la vida siempre hay una oportunidad de hacerlas como debe ser, pues la libertad que tenemos los seres humanos no es sino eso, la ocasión para decidir hacer por convencimiento propio eso que debe hacerse.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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