Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Globalización y Tolerancia
Eduardo García Gaspar
31 diciembre 2003
Sección: LIBERTAD CULTURAL, Sección: Una Segunda Opinión
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En Francia hay ahora problemas por el uso de símbolos religiosos en las escuelas, con un mandato de no cubrirse la cabeza las mujeres musulmanas.

Lo mismo sucede en los EEUU, donde en algunos estados pueden exhibirse símbolos judíos y musulmanes pero no cristianos.

También, hay discusiones acerca de la música en conciertos, con personas opinando que eventos públicos no deben incluir piezas de contenido religioso.

En México suceden cosas similares, con conflictos religiosos que se dan principalmente en poblados pequeños, donde hay más de una religión que persigue tener predominio.

Pero también en zonas urbanas, como hace varios años en Nuevo León, cuando los Mormones quisieron establecer un templo en uno de sus municipios y sus habitantes lo impidieron.

Quedémonos con una idea central, los conflictos religiosos son una realidad y se dan en niveles civilizados, en los que se usan cortes y jueces para dirimir diferencias.

Pero también se dan en niveles violentos, con atentados terroristas que usan a las creencias religiosas como justificación. Ninguna de esas manifestaciones es adecuada. La violencia se descarta por principio lógico, pero también la vía de solución por medio de la intervención judicial.

La globalización, la mundialización, o como se le quiera llamar, coloca en planos muy cercanos a personas con diferentes credos, lo que en algunos países no es novedad, como en los EEUU. Pero sí lo es en otros, como México.

Comunidades en las que una religión era la única para todo propósito práctico, contienen ahora grupos de otras religiones. En un terreno de tan profundos arraigos como la fe, esa convivencia requiere de una solución de más fondo que el acudir a la violencia, a las amenazas e incluso a la intervención de un juez.

Ese remedio es conocido, se llama tolerancia e implica llevar al plano religioso lo que hacemos en otros terrenos. Solemos tolerar cosas con las que no estamos de acuerdo, como el que otros fumen, como la venta de productos poco sanos, como la expresión de opiniones que consideramos equivocadas.

Se trata de llevar esa tolerancia al nivel de la religión. Si alguna religión quiere construir un templo en una zona católica, que lo haga; y viceversa.

Debemos aceptar que en sitios públicos se coloquen elementos de religiones ajenas a la que profesamos, de forma que todas las religiones sean tratadas por igual. Si es posible colocar en la torre de una iglesia una Cruz, debe ser eso llevado a la posibilidad de mostrar una Estrella de David, una Media Luna, o cualquier otro símbolo religioso.

Si no lo hacemos por iniciativa propia, hay dos maneras alternas de solucionarlo. Una es la violencia y la otra es la intervención de jueces civiles.

La violencia es negativa, pero también lo es la decisión de un juez o de una autoridad civil, pues a ella se le encargará lo imposible, que es dictaminar lo relacionado con el fuero más interno de la persona, sus creencias religiosas.

Ninguna decisión gubernamental complacerá a todos y dará rienda suelta a expresar odios religiosos.

La tolerancia es la única posible solución y ella nace de la conciencia de las personas, que es donde radican las creencia religiosas. Esa tolerancia es, en su aplicación práctica, la aceptación de que las acciones que una persona pueda realizar dentro de su religión puedan también ser realizadas por otras religiones, sean en lugares públicos o privados.

Un hospital judío podrá con toda libertad colocar la Estrella de David en sus cuartos, al igual que un hospital católico podrá colocar una Cruz y otro hospital simplemente, colocar nada.

La libertad que tanto deseamos en estos tiempos necesariamente implica la aceptación del otro lado de la moneda, que es la responsabilidad.

Si deseamos libertad para colocar una Cruz en un lugar visible, deberemos aceptar la obligación de aceptar una Media Luna en un lugar igualmente visible.

Y debemos asentir a eso sin recurrir a medios violentos desde luego, pero tampoco accediendo a juicios civiles que pueden ser discriminatorios en contra de la religión predominante o de la minoritaria.

Dios nos hizo libres y por eso nos hizo responsables también. Reconocer la libertad sin responsabilidad es un error, uno de los más serios que podemos cometer.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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