Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Hay de Tres Sabores
Eduardo García Gaspar
27 mayo 2003
Sección: POLITICA, Sección: Una Segunda Opinión
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La situación mexicana es, ahora, un caso para ser estudiado. Si no le ponemos la atención que se merece es porque lo tenemos muy cerca de nosotros, tan cerca que no lo vemos.

Un ejemplo de esto es esa petición de cambios en el país y más que petición, reclamo gritado. Queremos cambios sin darnos cuentas del enorme cambio que México ha tenido.

El país pasó a tener un gobierno de otro partido, después de decenas de años, y lo hizo sin violencia, como sucede en sistemas democráticos tradicionales. Si es no es un cambio, la verdad que no sé qué lo es.

Un día estaba un presidente del PRI, al otro día estaba un presidente del PAN y todo el país siguió viviendo como si nada hubiera sucedido. Eso es una maravilla.

Tiempo después, con unos pocos años del nuevo gobierno, surge lo inevitable, que es la sed de más cambios.

La sustitución de un presidente por otro actuó como las papas fritas, no se puede comer sólo una; ahora se quieren más cambios. Ante esos cambios, los que sean, se pueden tener tres actitudes. Eso es lo que quiero tratar en esta segunda opinión.

Ante los cambios, las personas pueden reaccionar de tres maneras básicas.

Una es la de apoyar los cambios, la otra es la de evitar los cambios y la tercera es la de no tener idea de si los cambios se deben hacer o no. Descartemos a las personas que simplemente no saben qué hacer o no están enteradas de nada y vayamos con los otros dos tipos de personas.

Las personas que quieren los cambios son los amigos del futuro, los que tienen la vista orientada hacia el porvenir. Estas personas entienden que las cosas cambian, que la realidad se modifica y que es conveniente actualizarse.

Su misión no es sencilla, pues ellas hablan de lo que viene más adelante y, lo mayor, alteran el medio ambiente con, por ejemplo, nuevas leyes y adelantos y novedades, como las evaluaciones de escuelas.

En la posición contraria están las personas que no quieren los cambios, ellas son los enemigos del futuro y tienen la vista orientada hacia el pasado. Tienen aversión a lo nuevo y dificultades para entender el cambio inevitable del mundo.

Estas personas, más aún, entienden que los cambios los afectarán de manera fuerte, que por ejemplo, ya no podrán vivir de subsidios o de favores gubernamentales. Los cambios alterarán el mundo al que se acostumbraron a vivir y, desde luego, no desean cambiar sus hábitos.

México está viviendo, por tanto, un conflicto fascinante, que es el choque entre esos dos tipos de personas. Por ejemplo, si usted quiere hacer un cambio como el abrir las fronteras a un producto determinado porque es más barato, eso beneficiará a millones, pero alterará a los productores del bien en cuestión, los que obviamente no querrán ese cambio.

Si se hace necesario cambiar al IMSS, por ejemplo, porque ya no tiene fondos para mantener las pensiones, los enemigos del futuro se declararán en contra incluso a pesar de que así el problema se agrave.

Usando esas dos categorías de personas es mucho más sencillo entender lo que sucede en México.

Prácticamente todos los sucesos pueden verse a la luz de la intervención de esas dos fuerzas, las que desean que todo queda igual y las que desean cambios. La parálisis legislativa en temas mayores es en el fondo esa lucha de visiones.

Los amigos y los enemigos del futuro están en plena querella, con una gran ventaja para los que quieren mantener el estado actual de cosas.

Ellos tienen a su favor el peso muerto de las no opiniones de quienes no entienden lo que está pasando y ante eso, lo más probable es que apoyen sin quererlo a quienes son los enemigos del futuro. Esto es lo que está sucediendo ahora en este país.

Tuvimos un gran cambio en el 2000, de verdad un cambio como no era posible imaginar y eso lanzó la oportunidad de hacer más cambios, especialmente en leyes y en el rompimiento de la estructura corporativista que sostuvo al país por decenas de años.

Romper esos hábitos corporativistas y cambiar las leyes es una cuestión de vida para el país y llevamos más de un par de años jugando la partida. No sabemos lo que sucederá, ni quién ganará. Lo único que sabemos es que sin ganan los enemigos del futuro, el país perderá su gran oportunidad.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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