Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Ideas Como Brújulas
Eduardo García Gaspar
8 octubre 2003
Sección: LIBERTAD GENERAL, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Alexis de Tocqueville, el francés que a mediados del siglo 19 escribió uno de los clásicos de la literatura política, da una gran importancia a la existencia de ideas en una sociedad.

Tanta que afirma que sin ideas los hombres no podemos ser libres. Necesitamos ideas para poder usar la libertad.

En La Democracia en América sostiene lo siguiente.

Sin religión, las sociedades se condenan a la esclavitud, porque las religiones dan a los hombres ideas que actúan como brújulas de la libertad que tienen. La libertad es un como camino a decidir y sin brújula jamás se sabrá la dirección en la que uno camina.

El asunto viene a cuento por el Evangelio de un domingo pasado. Es el que cuenta del joven que se acerca a Jesucristo y le pregunta qué debe hacer para salvar su alma.

Jesús le responde que debe obedecer los mandamientos y el joven dice que ya los respeta. Jesús añade que, entonces, debe él deshacerse de sus bienes y seguirlo. El joven se entristece y se va de allí para jamás ser mencionado de nuevo.

Pudo ser un apóstol más pero no lo fue. Decidió no serlo. Poco después, esa lectura va a esa frase muy conocida, “Más fácil le es a un camello pasar por el ojo de una aguja que a un rico entrar al reino de Dios”.

Desde luego, en un análisis muy simplista, he escuchado a demasiados decir que dadas esas palabras en San Marcos, puede concluirse que todo el que tenga riquezas se condena en automático.

Todos los ricos están, por definición, destinados al Infierno. Por eso, es mejor ser pobre. Esta manera de pensar me parece ingenua.

Que Dios juzgue a las personas de acuerdo con el saldo en su cuenta de cheques no hace justicia a la Divinidad. Peor aún. Si ése fuera el criterio de salvación de las almas, llegaría a significar que es mejor no trabajar que trabajar.

Por reducción al absurdo, sería así mejor vivir una vida de holgazanería que una vida de esfuerzo.

Recordemos que la pereza no es una virtud y que todas las virtudes exigen trabajo y voluntad. Lo que esa lectura nos está diciendo es algo más profundo. Nos habla del apego a las cosas materiales.

Habla del cambio de prioridades que podemos hacer cuando colocamos a lo menos importante por encima de lo que es más importante. Y este es un mensaje vital, repetido una y otra vez por cientos de autores en miles de páginas, como el mucho más reciente libro de los Siete Hábitos de la Gente Efectiva (o como sea que se llame). Es mero sentido común.

Creo que mi punto queda demostrado con ese sólo texto religioso. La religión nos da ideas para el manejo de nuestra libertad.

Podemos poner por encima de todo a nuestro recién comprado Mercedes Benz, pero la religión nos sugiere que lo pongamos por debajo de lo que más importa. Defiendo, por tanto, el punto de Tocqueville: la libertad nos dice que todo lo podemos hacer, pero las ideas nos dicen que no todo lo debemos hacer.

De aquí es sencillo pasar a una conclusión muy obvia. Una educación laica, mal entendida, significaría anular a las religiones como fuentes de ideas para el manejo correcto de la libertad.

Porque actuaría esa educación quitando esa fuente de moralidad e incluso despreciándola, con lo que crearía estudiantes con menos ideas morales, con menos brújulas para manejar su libertad y produciría en ellos mentalidades para las que todo es válido.

Esto, mucho me temo, es lo que ha creado en buena dosis la educación laica en México, el desprecio hacia una de las mayores fuentes de ideas morales que tiene la sociedad.

Pero una educación laica, bien entendida, daría espacio a las religiones para mandar sus mensajes morales sobre cómo actuar en libertad. El punto es serio, porque al educar en la moral de hecho se está fomentando en amor por la libertad, mientras que el enseñar sin moral se está educando para la esclavitud.

Un hombre sin ideas sobre lo bueno y lo malo es en realidad un esclavo de sus instintos y pasiones. Más, desde luego, lo obvio, los ciudadanos educados y con ideas morales formarán una sociedad en la que sea más probable elevar los estándares de vida y en la que exista menos pobreza.

No está mal el asunto: la moral, adicionalmente, es una causa de progreso.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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