Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Incentivos Perversos
Eduardo García Gaspar
6 agosto 2003
Sección: ECOLOGIA, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Hay en estos momentos y desde hace tiempo un interesante duelo de ideas entre dos bandos.

Por un lado están los ecologistas radicales y por el otro lado otro grupo que podemos calificar de no fanáticos. El centro de la discusión es un choque de visiones acerca del medio ambiente.

Por un lado hay afirmaciones que reclaman un empeoramiento de las condiciones ambientales y proponen medidas drásticas inmediatas a cualquier costo.

Por el otro lado hay una visión menos pesimista y, de hecho optimista, pues se afirma que el medio ambiente en realidad ha mejorado, que sí existen problemas, pero que ellos han sido exagerados. Según esta visión, no hay que ser alarmistas y sí hay que ser racionales, considerando los costos de las medidas ecológicas.

En fin, es una colisión que por el simple hecho de tenerla debe enriquecernos y quitarnos esas connotaciones dogmáticas que desafortunadamente han teñido al movimiento ecologista.

Una de las manifestaciones de esa colisión de visiones es la del danés Bjørn Lomborg, doctor en Ciencias Políticas con especialidad en estadística y autor de un libro que pronto aparecerá en español con el título de El Ecologista Escéptico (si no lo cambian).

Su idea central es sencilla: los ecologistas han dramatizado los datos ambientales causando alarmas falsas. Se ve claro cuál es el problema central de esa discusión, que se ha convertido en un debate estupendo. Lo que quiero hacer en esta segunda opinión es simple.

Quiero investigar cuáles son los incentivos de las organizaciones ecologistas de forma que así podamos arrojar alguna luz en estas discusiones. La tesis central de esta investigación es que las personas nos movemos de acuerdo a los incentivos que tengamos y nuestros objetivos personales.

Por ejemplo, todos conocemos cómo conducimos nuestros autos mientras estamos en territorio nacional y cómo lo hacemos cuando manejamos cruzando la frontera a EEUU.

La diferencia de manejo se puede explicar dados los incentivos en cada lugar, con incentivos (castigos) diferentes. El resultado es un mayor respeto a los reglamentos de tránsito del otro lado que de este lado.

Nada que no sepamos. Pero el punto ahora es averiguar los incentivos de las organizaciones ecologistas, para lo que le propongo comenzar con la siguiente pregunta. ¿Qué es mejor para una organización ecologista, un medio ambiente que mejora o un medio ambiente que empeora?

La contestación más obvia a la pregunta es la de un ambiente que va en franca mejora, porque, después de todo, ese es el objetivo de los ecologistas, el de tener un medio ambiente que vaya regenerándose y mejorando.

Esa es la razón de ser de las organizaciones protectoras del ambiente. ¿Correcto? No del todo.

Pues la realidad de un ambiente con menos problemas y que va en trayectoria de recuperación significaría perder la razón de ser del ecologismo más extremo. Es decir, los movimientos ecológicos y sus ONGs tiene frente a sí un fuerte incentivo para promocionar la idea de un medio ambiente que está empeorando y no mejorando.

Por ejemplo, la noticia de que el aire que se respira en Londres es mejor ahora que el que se tenía hace 400 años y del que se tenía en la primera mitad del siglo 20, es sin duda una noticia buena… pero no tanto para los ecologistas.

Ellos sustentan su existencia en un medio ambiente que está mal y empeorando, no en lo contrario. Es el caso de un movimiento social que al alcanzar su objetivo fallece. Y a nadie le gusta morir.

En otras palabras, podemos concluir que es de mucho interés para los ecologistas pintar un panorama pesimista. El empeoramiento del medio ambiente es un incentivo bueno para el ecologismo radical y su mejoramiento es algo que le daña.

Una clásica paradoja que lleva a conductas extrañas. Al final, si estoy en lo cierto, es posible concluir que efectivamente resulta lógico sospechar que los reportes de los movimientos ecológicos radicales mostrarán una tendencia a ser alarmistas, a exagerar lo malo y a desechar las mejoras.

No está mal la conclusión, pues eso mismo que vimos en teoría ha sucedido consistentemente en la práctica.


ContraPeso.info, lanzado en enero de 2005, es un proveedor de ideas y explicaciones de la realidad económica, política y cultural.




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