Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Inversión de Prioridades
Eduardo García Gaspar
10 enero 2003
Sección: LIBERTAD ECONOMICA, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


No hay cosa mayor para demostrar lo equivocado de muchas de las ideas en México como la de la protección de la industria nacional. Creyendo proteger al país, terminamos lastimándolo en lo más profundo.

Todo por invertir los planos de prioridades y creer que protegiendo de la realidad a unos pocos se está ayudando al resto del país, cuando la verdad es otra, la contraria.

Veamos esto de manera ordenada.

Tiene usted en el país, por ejemplo, al sector que produce algún producto importante para el consumo de la población, como azúcar, pollo, maíz, lo que sea. En ese sector trabajan varios miles de personas y hay diversas empresas.

Pero ese sector vende su producto a precios que son superiores a los que ese mismo producto podría comprarse en otras partes del mundo. Es decir, por ejemplo, el pollo vendido en México cuesta digamos 50 pesos el kilo, pero si usted lo comprara en otro país y lo trajera a México, se podría vender en quizá 35 pesos.

La diferencia es considerable. Con esos datos es suficiente para entender la disyuntiva que se presenta. Usted puede optar por emitir disposiciones oficiales que impidan la compra del pollo del extranjero usando como argumento la protección de la industria nacional.

Y efectivamente logrará eso, proteger la industria local del pollo, del cerdo, o de lo que sea, manteniendo los empleos de esa industria. Esa decisión, por tanto, será beneficiosa para el sector nacional de que se trate y se hablará de lo positivo de las medidas del gobierno. Pero esa opción tiene sus costos.

Toda decisión tiene costos y debe verse lo que significa cerrar las fronteras a un producto más barato, como el de esos alimentos. La reducción del precio del cerdo, del pollo, del maíz, o de lo que sea, permitirá que los habitantes del país compren ese alimento con mayor frecuencia que antes.

De seguro habrá personas para las que el pollo era un lujo y ahora no lo será tanto. La reducción del precio de ese producto equivale a una elevación del ingreso personal, es decir, la población entera mexicana será un poco más rica que antes, cuando tenía que comprar ese producto a 50 pesos y ahora lo puede comprar a 35.

¿Qué decidiría usted, proteger al sector que fabrica ese producto, o proteger el ingreso del resto de la población?

Si usted abre las fronteras millones saldrán beneficiados, pero esa industria será fuertemente lastimada. Si usted cierra las fronteras saldrán beneficiados los que trabajan en esa industria, pero el resto de los ciudadanos serán dañados.

En esencia, ésa es la decisión que se toma cuando se piensa en abrir o no las fronteras. Si el producto en cuestión es más barato dentro del país que fuera, nadie lo importaría, pero si es más caro internamente, tiene mucho sentido comprarlo en el exterior.

Creo que la decisión es obvia, pues resulta preferible ayudar a todo el país que proteger a una industria que obviamente no trabaja de manera eficiente y con eso daña a las personas, pues de hecho se le da el monopolio nacional de ese producto.

Sí, en realidad es un monopolio protegido. La industria a la que las importaciones dañan sufrirá cambios serios, como cierres de negocios, desempleo en ese sector y otros perjuicios. De eso no hay duda. Sobrevivirán las empresas más eficientes y las demás desaparecerán. Esto puede ser visto de dos maneras.

Una de ellas es verlo como un problema serio, que lo es, y querer resolverlo con medidas proteccionistas. La otra de ellas es verlo como una oportunidad para un mejor uso de recursos escasos.

Las plantas productoras, el capital, las máquinas, los trabajadores que se usaban para producir ineficientemente un artículo ahora podrán ser usados para producir con eficiencia otros productos y eso es bueno, pero no es sencillo.

Quizá todo el punto se reduce a ver los beneficios que a la larga produce cada una de las dos posibles decisiones a tomar. Cerrar las fronteras o abrirlas, beneficiar a unos pocos o a muchos, usar mal los recursos o usarlos mejor.

Ésa es la disyuntiva que se tiene y lo que me temo es que en general prevalece en muchas personas la idea de que es mejor proteger a la industria nacional que abrir las fronteras, cuando lo mejor es exactamente lo contrario. Ignoro la razón por la que una decisión tan obvia es por lo general tan mal analizada y se invierten las prioridades.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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