Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Jugar o no Jugar
Eduardo García Gaspar
7 noviembre 2003
Sección: LIBERTAD ECONOMICA, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Cada determinado tiempo surge en México la idea de abrir casinos en los que el juego sea no solamente una actividad legal, sino que sirva de detonador de desarrollo a regiones que necesitan promoción.

Supongo que el caso típico sea el de alguna playa que ande de capa caída y con casinos vea el poder elevar el número de visitantes.

Más aún, en épocas en las que quiera aumentarse la recaudación fiscal, la idea de autorizar casinos cobra importancia, pues se ve como uno de los sistemas de recolección de impuestos.

Sobre el tema, me permito hacer algunas consideraciones que quizá lo iluminen más allá de lo usual. Empecemos por lo más obvio.

Con respecto al juego no veo ninguna objeción moral en sí misma. No es una actividad mala en un sentido ético. Lo malo del juego no está en el juego mismo, sino en el vicio que puede llegar a realizar acciones irresponsables por parte de algunas personas, no de todos. Igualmente, sería reprobable la conducta de quien comete engaños en el juego.

Digamos que es una empresa que no presenta problemas morales en sí misma, excepto en la actuación viciada de algunas personas. Podría ser autorizada sin problemas.

Segundo. Los casinos son un negocio muy especial, con necesidad de sistemas de control en extremo severos, dado su manejo de efectivo en cantidades enormes, lo que se presta a lavado de dinero y evasión fiscal. El modelo a seguir en cuanto a controles administrativos, me parece obvio, es el de los casinos ya establecidos, como los de Las Vegas.

En otras palabras, hay que comprarles tecnología a esos casinos e involucrarlos en las empresas abiertas en México. Una de las grandes decisiones es la localización de esos casinos, donde existe una gama de posibilidades. Desde su establecimiento en cualquier lugar hasta su localización en áreas geográficas muy limitadas.

El sentido común de implantación indica la conveniencia de seleccionar lugares muy limitados en el inicio, sin tratamientos preferenciales excepto éste y abiertos a todos los dispuestos a cumplir con reglas preestablecidas en extremo claras y precisas sobre su regulación.

Toda la idea de esto es tener responsables muy sencillos de identificar en casos de problemas, los que tuvieran una serie de reglas fácilmente entendibles.

Y aunque de seguro hay otras consideraciones, quiero poner mi atención en una sola de las restantes y que es en extremo simple. Los casinos deben verse como otra categoría de empresa, similar a las demás, sin consideraciones especiales, ni regímenes especiales de impuestos.

A lo que voy es a que esos casinos sean por ley propiedad privada, sin participación estatal y que no sean sujetos de la avaricia gubernamental.

Lo que temo especialmente es que los gobernantes, siempre sedientos de más ingresos, quieran ver en los casinos fuentes extras de ingresos para sus presupuestos ilimitados. Eso sería un error fatal.

Los casinos deberán ser empresas como cualquier otra, para las que la confianza que el público tenga en ellas sea la mayor consideración.

Eso no es posible en una empresa estatal. Y, para probar mi punto, doy datos de la Lotería Nacional, La Lotería Nacional es un casino real, que lleva operando más de 200 años y que tiene particularidades como la siguiente.

Al 31 de marzo de este año reporta un “remanente” de 99 millones de pesos, esto es en un trimestre, el más reciente reportado, y que equivale a un nada despreciable 8.3 por ciento de utilidad sobre ventas. Sin embargo, sus cuentas por cobrar presentan una situación extraña.

Tiene esa institución 390 millones en cartera litigiosa de largo plazo y 358 millones en cuentas de cobro dudoso. Ambas suman más de 747 millones en deudas en litigio o de cobro incierto.

Si presuponemos que las utilidades del primer trimestre son iguales a las de los siguientes, eso haría que la empresa se quedara sin utilidades durante cerca de 2 años para cancelar esas cuentas dudosas de cobro. No suena a una administración sana, manejada con criterios de eficiencia… que es precisamente lo que hay que tener con los casinos.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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