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Justicia
Selección de ContraPeso.info
1 julio 2003
Sección: DERECHOS, Sección: AmaYi
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La idea central de Leibnitz, analizada aquí, es una relativa a la justicia, entendida como la caridad de la razón o de la sabiduría. Los tres niveles de derecho que el autor menciona tienen el mérito de articular el entendimiento, y con eso hacer más clara nuestra visión actual del trato entre los humanos. Incluso sobre ella es posible derivar ideas acerca del papel de los gobiernos.

La obra tomada para esta carta de Ama-Yi® es la de Gottfried Wilhem Leibnitz(1646-1716), Political Writings , edited by Patrick Riley, Cambridge University Press, 1992, Part V, On international relations and international law, II. Codex Iurus Gentium (Præfatio), pp. 165-176.

A partir de la sección XI del prefacio, escrito en 1693, el autor comienza su exposición diciendo que las nociones de ley y de justicia, a pesar de haber sido tratadas por tantos, no han quedado claras. Este inicio establece conceptos y definiciones, para más tarde dar cabida a su teoría de justicia.

Sus definiciones y conceptos son vistos a continuación más como un antecedente que permite entrar a esos tres niveles que Leibnitz establece.

Derecho, dice al comienzo, es una posibilidad moral; una obligación es una necesidad moral.

Moral es equivalente a lo que es natural para un hombre bueno que ama a todos hasta donde su razón lo permite.

Justicia es la virtud que regula el sentimiento que los griegos llaman filantropía y que puede ser definido como la caridad del hombre sabio, es decir, la caridad que sigue los dictados de la razón.

Caridad es la benevolencia universal y benevolencia es el hábito de amar o querer lo que es bueno.

Por su parte, amor significa gozar la felicidad de otros, que es el convertir la felicidad de otros en felicidad propia.

Lo anterior resuelve, según Leibnitz, un gran problema, el de qué manera es posible amar de manera desinteresada, independiente de esperanza, de temor y de provecho personal.

En verdad, la felicidad de aquellos a quienes nos complace ver felices se vuelve nuestra felicidad, ya que las cosas que nos placen son deseadas en sí mismas. Ya que Dios posee supremo poder y suprema sabiduría, su felicidad no se vuelve simplemente la nuestra, sino que la crea.

Pero ya que la sabiduría debe guiar al amor, es necesario definir sabiduría, que es la ciencia misma de la felicidad.

A partir de ahora, el autor expone su explicación, basada en tres niveles, de la justicia.

Dice que el derecho natural puede verse en esos tres niveles, cada uno de ellos diferente y más elevado que el anterior.

El primero es el del derecho estricto, el segundo el de la caridad estricta y el tercero el de la piedad.

En el primer nivel, el del derecho estricto, se encuentra la justicia conmutativa.

En el segundo nivel, más alto, está la caridad estricta y es el campo de la justicia distributiva.

En el tercer nivel, el más alto de todos, está la justicia universal. Esos tres niveles son al final lo que es aceptado por todos, como principios de derecho. Primero, no lastimar a nadie. Segundo, dar a cada quien lo que merece. Y tercero, vivir con honestidad y piedad.

El nivel más bajo es el del precepto del derecho estricto, en el que se señala que nadie debe ser dañado, de manera que no se den motivos de acción legal por parte de la autoridad. De aquí surge la justicia conmutativa.

De ese nivel, se sube al siguiente, que es el de la caridad o igualdad en sentido estricto, claramente yendo más allá del rigor propio del derecho estricto, para incluir obligaciones que tenemos y para las que no existe causa de acción legal que nos obligue a realizar.

Son éstas, acciones de gratitud, de limosna, para las que existe un reclamo moral, pero no un reclamo legal. Repite el autor la idea, diciendo que el principio del nivel más bajo es no lastimar a nadie y que el principio siguiente más elevado es el de hacer el bien a todos.

Pero, añade, el hacer el bien a todos tiene un límite que es el de dar a cada quien lo que merece, pues es imposible satisfacer a todos.

Aquí es donde radica la justicia distributiva, que es el principio de dar a cada quien lo que merece y es el campo de la política del Estado, que es la que asegura la felicidad de los súbditos, haciendo posible que los que no tienen un reclamo moral tengan ahora un reclamo legal.

Esto es, hacer que puedan demandar a otros lo que es justo hacer en este nivel.

En el nivel más bajo de derecho, el de la justicia conmutativa, no se toman en cuenta las diferencias entre los individuos, excepto las de la circunstancia particular, porque todos los hombres son tratados por igual.

Pero en el nivel más alto, los méritos son tomados en cuenta, lo que implica necesariamente la existencia de premios, castigos y privilegios, que aquí encuentran su lugar.

Hay aún otro nivel más alto, la que el autor llama piedad. Todo lo dicho antes puede interpretarse como limitado a las relaciones dentro de la vida mortal.

El derecho privado nace del principio de la conservación de la paz. La caridad va más alto, al beneficio de los demás y de allí la elevación de la felicidad propia.

El derecho estricto evita la miseria y la caridad tiende a la felicidad hasta donde ella es posible en esta vida. En este otro nivel, el más alto de los tres, concierne a Dios y a nuestras almas.

Es el terreno de la justicia universal e incluye a todas las demás virtudes, como el no abusar de nuestros cuerpos ni de nuestras propiedades, aunque esté más allá del poder de la ley, ello sigue siendo contrario al derecho natural.

La colección completa de resúmenes de AmaYi en tres partes, puede encontrarse aquí:

Ideas Económicas

Ideas Políticas

Ideas Culturales

La sección AmaYi de ContraPeso.info fue fundada en septiembre de 1995 y desde entonces publica un resumen mensual de grandes ideas encontradas en diferentes publicaciones.





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