Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
La Globalización
Eduardo García Gaspar
19 mayo 2003
Sección: LIBERTAD POLITICA, Sección: Una Segunda Opinión
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Uno de los temas mayores de nuestros días es el de la globalización.

Desafortunadamente, la mayoría de los argumentos en contra de ella han tomado la forma de manifestaciones callejeras que llegan a la violencia e impiden el uso de la razón.

Haciendo a un lado a esos irracionales manifestantes, el asunto puede verse con más calma.

La globalización tiene partidarios y tiene enemigos. Bajo ella, además, se agrupan otras medidas liberales que son generalmente conocidas como el Consenso de Washington.

Éste ampara las recomendaciones de acciones como la apertura al libre comercio, la privatización de empresas gubernamentales, la liberalización de los mercados internos, la desregulación, la apertura nacional a mercados de capital y en espíritu la aplicación de las ideas que son llamadas liberales.

Ante esto, le digo, algunas personas se han polarizado convirtiéndose en enemigos tenaces de esas ideas, mientras que otros las aplauden. Desde luego, para ambos grupos el objetivo es el mismo, tener desarrollo en los países, elevar el bienestar, combatir la pobreza.

A esto añadamos un par de conceptos más.

Uno de ellos es la anuencia más o menos aceptada de ver a los ochenta en América Latina como una década perdida, de nulo crecimiento e inflación galopante. Para la década siguiente esa inflación era cosa del pasado, lo que ya fue un enorme logro de las medidas liberales. En los primeros cinco años de los 90, llegaron a América Latina unos 66 mil millones de inversión extranjera y su crecimiento promedio se elevó a un 4 por ciento.

Pero las cosas fueron cambiando por varias razones, como las crisis económicas de varios países que produjeron contagios internacionales (la de México fue una de las más sonadas y requirió un enorme favor de los Estados Unidos).

Los gobiernos no manejaron sus finanzas responsablemente, con Argentina como caso perfecto de esto. Estas realidades se tomaron como prueba de que las medidas liberales no habían funcionado, lo que alimentó a los enemigos de la globalización.

Mucho me temo que el análisis de esas personas es erróneo. Lo que falló no fue la aplicación de medidas liberales, sino la falta de la aplicación a fondo de esas medidas. Se hicieron reformas liberales, pero no fueron suficientes.

Por ejemplo, una clásica medida liberal es la de forzar al gobierno a no tener déficits, los que fueron impresionantes en Argentina. Las medidas liberales, además, no operan por sí solas como una varita mágica, pues se sostienen en una sociedad fuerte en la que existe respeto hacia la propiedad privada y funcionan la policía y los tribunales.

Igualmente requieren reformas fiscales, como la que México no tiene aún. Más reformas de leyes anticuadas y mejoras sustanciales en sistemas educativos.

En otras palabras, los críticos de la globalización cometen un error de fondo del que no se han dado cuenta.

Ellos parten del supuesto de que esas medidas liberales son la llave mágica para la solución de todos los problemas de pobreza, cosa que no lo son, y sobre esa base equivocada señalan que las medidas liberales causaron crisis en los países latinoamericanos, cosa que también es falsa.

Se desatinan gravemente desde su planteamiento.

Nuestros países necesitan más reformas liberales y no menos. Esos son los cambios que se le piden al gobierno mexicano y van más allá de lo simplemente económico.

Lo que se pide es la implantación de lo que siempre ha sido el ideal liberal: gobiernos responsables en sus finanzas, libertad ciudadana, bajos impuestos, seguridad personal, combate a la corrupción, precios bajos en servicios públicos, elevación del estándar de educación especialmente la básica, menos trámites gubernamentales, democracia, libertad de comercio y similares. No es una cuestión ideológica sino de sentido común.

Después de todo, si usted ve un común denominador en la historia de los países ricos, ése el de haber aplicado a su modo principios liberales en mucha mayor dosis a los principios contrarios.

El liberalismo simplemente funciona mejor para todos que cualquiera de los demás sistemas que conocemos. No es perfecto, tiene fallas, pero tiene la solidez de estar basado en la naturaleza humana que es libre y racional. No es difícil de entender.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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