Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
La Más Difícil Decisión
Eduardo García Gaspar
7 abril 2003
Sección: NEGOCIOS, Sección: Asuntos
Catalogado en: ,


No hay, en mi experiencia, decisión más difícil de tomar que la de despedir a una persona. Detrás de cada despido hay siempre una historia humana que conmueve.

Desde luego, puede haber motivos justificados, como un engaño intencional del empleado, cuando esa decisión es dura y directa.

Pero hay ocasiones en las que por motivos de situación económica se hacen despidos, pues la empresa no podría soportar la carga financiera de la planta existente de empleados.

Ante esta situación hay dos maneras de ver las cosas.

Una es la de establecer una simetría de situaciones que establece que el trabajador y la empresa son iguales y ambos pueden terminar una relación contractual de trabajo en el momento que cualquiera de ellos lo decida bajo las cláusulas acordadas.

La otra es la de establecer una asimetría de derechos que carga a la empresa la obligación de mantener al trabajador o, lo mismo, establecer un costo enorme de despido.

Europa, por ejemplo, en lo general tiene la posición de asimetría, muy extrema, que hace a la decisión aún más difícil pues incorpora costos financieros que pueden extenderse durante años.

Los Estados Unidos están más colocados del lado de la simetría de derechos, lo que hace menos difícil la decisión en su parte económica.

México, me parece, se inclina hacia el lado Europeo aunque no tan extremo.

¿Cuál es la mejor situación? Para responder a esta pregunta uno puede optar por la visión más superficial, que es la de imponer a la empresa enormes cargas financieras por despido o hacerlo imposible.

Pero una respuesta de fondo requiere ver las cosas desde sus principios. Y esto puede hacerse viendo las consecuencias de adoptar una posición asimétrica de derechos, es decir, el trabajador puede irse cuando quiera pero la empresa no puede terminar la relación de trabajo cuando ella lo quiera.

Primero, lo más obvio. Las consecuencias económicas de la asimetría de derechos son serias, pues encarecen los productos, incrementan impuestos, reducen productividad y lastiman a todos, incluyendo la elevación del desempleo.

Internamente también hay efectos, pues dentro de la empresa se tendrán personas sin motivación de trabajo, que son sostenidas artificialmente y que piensan en oposición al bienestar de la empresa.

Pero de más fondo aún es la concepción de las personas que cada posición representa. Quien favorece la posición asimétrica necesariamente parte del supuesto de que las personas son menores de edad, incapaces de tomar decisiones propias y de ser responsables de sus actos.

A esos débiles mentales se les debe proteger a toda costa obligándoles a trabajar en donde no se les necesita. Quien favorece a la posición simétrica piensa de manera contraria. Cree que las personas son maduras, que pueden enfrentar crisis personales, que son responsables de sus actos.

Pero esta posición tiene una apariencia que ante lo políticamente correcto es de frialdad e insensibilidad, aunque sea lo contrario. Desde luego, despedir a personas es la más difícil decisión, más difícil aún cuando existe una relación simétrica de derechos y obligaciones.

Cuando esa relación es asimétrica ella se aleja de las consideraciones humanas para volverse una decisión financiera que es lo contrario de lo que ella quiere hacer. Hay más consideraciones humanas en la relación simétrica.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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