Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
La Sección Nauta
Eduardo García Gaspar
14 abril 2003
Sección: NEGOCIOS, Sección: Asuntos
Catalogado en:


Como hombre de Marketing que soy, quizá resulte raro oírme decir que tenemos demasiada publicidad en cantidad de medios.

Las super imposiciones en la pantalla de los juegos de fútbol, por ejemplo, me parecen insultantes. De su vieja discreción, estos supers ahora son descarados anuncios que solo pueden provenir de una escasa imaginación.

Los anuncios en los estadios de fútbol tienen tal saturación que es muy probable que se anulen unos a otros, provocando desperdicio de dinero, al igual que los anuncios en los uniformes de los jugadores.

Otro de los medios en los que más saturación hay y donde resulta de lo más chocante es Internet. Usted accede, por ejemplo, una página acerca del clima y, de repente, de la nada, comienza la lluvia de anuncios que inundan la pantalla.

Buscando una ilustración para el desktop de mi computadora, créame, me brincaron más de 30 de esos anuncios pop-up. Una verdadera molestia que sólo pude detener apagando la máquina.

Y luego está, desde luego, el correo spam. He recibido en los últimos cinco días, doscientos correos para ir a sitios donde hay chicas dispuestas, donde abaratan desarrollo de programas, donde rellenan cartuchos, dan clases de inglés, además de una invitación especialmente molesta para viajar a Disneylandia y decenas más.

Afortunadamente, gracias a los filtros anti-spam, mi programa de correo me quita más de la mitad de esos correos no solicitados.

La cantidad de anuncios que satura anulándose a sí mismos, más la obsesión de provocar interrupciones, son parte del síndrome de cansancio creativo. El dinero sustituye a la imaginación y el monto de presupuesto es sucedáneo de la creatividad.

Con esa mentalidad, la publicidad mina las bases sobre las que fue creada e inutiliza su razón de ser. Pero las cosas no son tan malas.

Aún hay gente realmente creativa que hace cosas inteligentes. Una de ellas es una variación sobre el principio de la sección amarilla, a la que voy a llamar sección nauta, por aquello de que tiene que ver con la navegación.

Funciona más o menos así. Usted entra a un buscador y anota alguna palabra clave, por ejemplo, bolígrafos o lo que usted quiera. Bueno, pues una parte de los sitios que aparecen allí como encontrados son de anunciantes que han pagado por eso, por aparecer cuando la persona busca algo en particular.

Si usted busca jaulas para pájaros, no saldrán sitios de referencia sobre refacciones automotrices.

Y ésta es una gran idea, que sí tiene imaginación, que no molesta y que se acomoda al consumidor y sus necesidades. El contraste de mentalidades es absoluto. Por un lado están quienes descansan en la idea de tener mucho presupuesto e interrumpir para ser notados, bajo la necesaria hipótesis de que su creatividad no es buena.

Por otro lado están quienes se acomodan al cliente, al que consideran una persona inteligente y digna, que no merece ser maltratada y quienes piensan que se puede hacer buen marketing aún sin tener datos de mercados, pues usan sólo la clave de las palabras buscadas para dar gusto al cliente. Más simple no se puede ser.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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