Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
La Sensible Piel Ejecutiva
Eduardo García Gaspar
17 febrero 2003
Sección: NEGOCIOS, Sección: Asuntos
Catalogado en:


No lo puedo asegurar con una investigación científica, pero en mi experiencia los ejecutivos mexicanos tenemos la piel muy sensible.

Dicho de otra manera, somos muy poco dados a aceptar críticas de nuestro trabajo y cuando criticamos a otros cara a cara, lo hacemos con tal suavidad que no logramos comunicar el punto.

Por eso tenemos frases que son joyas del barroco administrativo, como la de

“Me parece que lo que dices tiene un gran valor y es una gran idea a la que debemos considerar, aunque me da mucha pensa decírtelo y de verdad discúlpame si sueno muy franco, pero esa idea tal vez debe esperar un poquito nada más. Perdóname”.

Y lo peor es que alguien dice eso cuando le presentan una idea verdaderamente tonta. El resultado es que el que presentó la idea se queda con la impresión de que su idea es muy buena y está bien trabajada, cuando eso es falso.

No hay una retroalimentación que cree valor y le indique a la persona dónde están sus fallas, por lo que ella no podrá mejorar su trabajo. Y éste es mi punto.

La consecuencia de no aceptar fácilmente las críticas y de no saberlas hacer es la imposibilidad de mejorar el trabajo realizado.

Cuando alguien no tiene retroalimentación válida sobre su trabajo, las probabilidades de que lo mejore son menores. Puesto de otra manera, la habilidad para evaluar los trabajos de las personas es un elemento de capacitación, quizá el más valioso de todos.

Esto es como el tango, se necesitan dos para bailarlo.

El jefe debe tener la capacidad de criticar racionalmente el trabajo de su gente, hablando con la verdad. Si un trabajo es muy malo, debe decírselo a quien lo hizo, explicando las razones. Esta labor se parece a la de un profesor, pero es más personal y profunda, pues está destinada a mejorar el trabajo real.

Por su lado, la otra parte debe ser capaz de aceptar la crítica aunque sea dura, distinguiendo entre la crítica personal y la crítica a uno de sus trabajos.

Sin esa información será difícil que la persona mejore su calidad profesional. Es vital que ambas partes sean maduras para razonar en la evaluación de los trabajos realizados.

Cuando las pieles sensibles nos hacen andar por las ramas y expresar opiniones suaves, indirectas y barrocas, el resultado es una comunicación muy poco eficiente dentro de la empresa y eso hace que ella funcione mal.

El otro extremo es igualmente malo. Me refiero al jefe que grita y dice a su gente que son unos idiotas, que sólo él sabe hacer las cosas. El resultado de esto es el mismo que en el caso del jefe que no puede criticar abiertamente, los empleados no elevan su calidad de trabajo.

Visto eso ya en el fondo, se trata de un asunto sencillo que todos reconocen.

Si la comunicación dentro de la empresa no es buena, la empresa no va a funcionar bien. Podrá tener todos los cursos de capacitación que usted quiera, que sus empleados no harán trabajos de calidad.

Todo porque los ejecutivos no tienen la capacidad de criticar y su gente no tiene la habilidad de aceptar la crítica. La mejor capacitación en el trabajo es la que a diario dan los ejecutivos a su gente. Así es el mundo.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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